Menú Cerrar

Metodología de la transformación estructural

Spread the love

Por: Howard Richards

Será difícil, no cabe duda, pero vamos a avanzar con pasos cortos pero firmes, aprendiendo de nuestra historia”. Gabriel Boric, 19 diciembre 2021

Para un viejito, como quien escribe, el discurso de Gabriel Boric, al conocer los resultados del balotaje de 19 diciembre 2021, no puede no traer a la mente la memoria de otro discurso, el de Luiz Inázio Lula da Silva, al conocer los resultados de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas un 22 de octubre de 2002. Como Boric, Lula prometió a los ciudadanos votantes un esfuerzo serio para hacer realidades los derechos sociales existentes en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, pero en su mayor parte todavía inexistentes en la vida cotidiana de las mayorías. Igual que Boric, Lula fue preocupado por la caída de los valores bursátiles y la caída del valor de la moneda nacional frente al dólar estadounidense, ambas atribuidas, según la prensa, a las encuestas que habían previsto su victoria electoral. Igual que Boric, Lula aprovechó de su primer discurso en calidad de presidente-electo, para asegurar al país que iba a ser el presidente de todos, y no de una clase determinada. A los millones que le habían dado sus votos confiando en su voluntad y su capacidad para construir un Brasil menos desigual y más justo, Lula advirtió que el camino adelante necesariamente iba a ser difícil. La construcción del nuevo Brasil sería lenta.

Es evidente que Lula llegó a comprender que la transformación de Brasil tendría que ser lenta. Pero no he encontrado ninguna evidencia que Lula tuviera, ni que tenga, ideas claras sobre cómo lograr la transformación de Brasil, aunque lentamente, ni en el mediano plazo, ni en el largo plazo, ni en un plazo sin límites infinitamente extendido.

Para Boric una formula clave parece ser “pasos cortos para firmes,” siempre “aprendiendo de nuestra historia.” Se refiere, sin duda, no solamente a la historia chilena del siglo diecinueve y del siglo veinte, sino también a la historia más reciente de la segunda administración de Michelle Bachelet. Fue una administración inspirada en gran parte por “El Otro Modelo”—el nombre de un libro colectivo cuyo primer autor fue uno de los principales mentores de Gabriel Boric, el distinguido jurista Fernando Atria. El programa de Bachelet planteó una transición desde el neoliberalismo hacia la renovación y fortalecimiento de “lo público.” El desenlace (“El Derrumbe del Modelo” según Alberto Mayol), de este gobierno chileno de centroizquierda más reciente, ha sido, según José Joaquín Brunner, “el fin de una ilusión.” Según Brunner, su gran error fue el intento de imponer “un modelo nórdico” a un país cuyas condiciones no se prestan para replicar los estados benefactores de Dinamarca, Noruega, Suecia y Finlandia.

Evidentemente, el presidente-electo de Chile se da cuenta que es necesario ser realista, paciente y cauteloso, dado el hecho, famosamente destacado por Salvador Allende, que tener el poder y tener el gobierno distan de ser equivalentes. Mas aún, tener la presidencia no es ni siquiera tener el gobierno, dado un poder legislativo equilibrado, un poder judicial de tinte conservador, y un Banco Central independiente. Pero se necesita más que realismo, paciencia, y precaución. Hay que saber distinguir entre un paso que es simplemente “corto” y un paso que es a la vez “firme.” Hay más: Es preciso una serie de conversaciones necesarias para sopesar la pregunta, “¿Qué es lo que es el poder?” Advierto que creo en el poder de la cultura, el poder de la educación, y el poder de la ética; pero no por eso rechazo las conversaciones con quienes no opinan igual que yo. Al contrario, entre las propuestas de Boric que más valoro es su propuesta de reencuentro. Lo entiendo como conversaciones entre personas y familias quienes han pasado demasiados años, demasiadas décadas, y desde 1541 demasiados siglos en silos separados.

Parto de la base, además, que la construcción de la Chile solidaria tan anhelada y tan postergada no puede ser la obra de un gobierno, ni menos de un presidente. Requiere un sinnúmero de aportes desde la sociedad civil, desde el sector privado, y desde familias e individuos conscientes, además de un sector publico dedicado al servicio del bien común.

Lo siguiente se puede llamar “Una teoría de la transformación social por el método de pasos cortos pero firmes.” Advierto que no se debe confundir los conceptos generales con los ejemplos. Los ejemplos tienen el mérito de aterrizar los conceptos. Corren el peligro de identificar ideas con innumerables aplicaciones con una sola aplicación

Por “pasos cortos pero firmes” quiero decir:

  1. Un logro que es posible dentro de las “reglas del juego” vigentes (también conocidas como estructuras sociales vigentes, a menudo con la forma de leyes vigentes). Ellas ya existen en un momento y lugar determinados.

Debido al neoliberalismo global, expresado por ejemplo por las reglas impuestas a través de la Organización Mundial del Comercio (OMC), estas reglas del juego son quizás más las mismas en todo el planeta de lo que han sido en cualquier momento anterior de la historia; sin embargo, varían mucho de un lugar a otro, así como de vez en cuando.

  1. Un paso corto pero firme es un logro que nutre el crecimiento de reglas más cariñosas (normas de una ética de cuidado o ética solidaria). Amartya Sen llama la atención de que, según la jurisprudencia libertaria típica del neoliberalismo, las necesidades vitales de unas personas no justifican violar los derechos de propiedad de otras personas. Sin embargo, aun aceptando este criterio liberal, se puede lograr una sociedad más funcional y menos conflictivo destacando que a nivel de la ética los que tenemos más tienen la obligación de compartir nuestros excedentes en forma voluntaria con los necesitados. (San Ambrosio: Los zapatos que tienes en tu armario y nunca calces, pertenecen al descalzo.)

A un nivel más general, el paso es firme en la medida en que modifica por el bien las causas profundas. Me refiero a las estructuras sociales y las estructuras culturales que subyacen las sociales. Ellas son las principales causas de la dependencia de la vida de la rentabilidad de las inversiones manifestado en la necesidad de vender algo, sea tu fuerza de trabajo u otra mercadería, para poder vivir. Consecuencias visibles de las causas profundas son la precariedad económica de las masas y la incompatibilidad del modo de vivir de los seres humanos con los hechos insoslayables de la biología, la química, y la física. Un paso es firme cuando desarma las armas que típicamente tumban a los gobiernos progresistas, como las son la fuga de capitales, la inflación, el desempleo, la interpretación sesgada de los sucesos históricos y todo lo que Antonio Gramsci llamaba “hegemonía,” y las rabias de todos quienes por una u otra razón se encuentran humillados.

  1. Un paso corto pero firme tiene que ser algo que yo, o usted, o alguna organización o institución a la que pertenecemos, puede hacer.

Ya hay muchas personas solidarias en el mundo. Se dedican a discursos y prácticas que, si estuvieran más extendidos, aumentarían las probabilidades a favor de hacer posible una vida digna para todos en ecosistemas sostenibles a largo plazo. Pensar en lo que puedo hacer nosotros o nuestras organizaciones es una cuestión de pensar en cómo podríamos ayudar a cambiar el equilibrio a favor de los innumerables actores positivos, disminuyendo el peso relativo de lo negativo.

Como siguiente paso para elaborar mi teoría, diré más sobre lo que quiero decir con “regla del juego” y “estructura social” y sobre por qué creo que los pasos cortos pero firmes pueden sumarse a la liberación de las reglas básicas del juego y las estructuras sociales básicas que en la actualidad mantienen cautiva a la humanidad, y a toda la vida. [1]

Adopto el concepto de “regla” propuesto por Herbert L.A. Hart (1907-1992) quien ocupó la cátedra de Profesor de Jurisprudencia en Oxford. [2] Para Hart, las características definitorias de las reglas son tres en número:

  1. Una regla es un tipo de comportamiento generalmente practicado en una sociedad o cultura determinada.

De ello se deduce que cuando los dueños y administradores de capitales, de talentos, o de cualquier recurso, sean del sector privado, del sector público, o de algún tercer sector, generalmente practican la administración responsable de los activos que administran, sirviendo al bien común, entonces las reglas del juego cambian, en la medida en que las reglas se definen por lo que se hace normalmente, lo que es generalmente practicado.

  1. La violación de una regla da a otros una licencia para criticar y, en algunos casos, para castigar.

De ello se deduce que cuando llega a existir una indignación general, que conduzca tal vez al castigo, de poner la maximización de las ganancias por delante de la maximización del bien común, hay un paso firme. Algo así está sucediendo ahora: las compañías farmacéuticas son criticadas por retener la vacuna contra el Covid 19 de las naciones que no pueden pagarla. Las reglas están cambiando. Un paso firme.

  1. Las reglas tienen un aspecto interno. Las personas los emplean en sus propias mentes y pensamientos para guiar su propia conducta.

De ello se deduce que el desarrollo moral de las personas, y de los grupos con los que se identifican (de sus “otros generalizados” [3]), cambia las reglas, en la medida en que están definidas por la brújula moral interna de cada persona. Metodologías de educación moral, como por ejemplo los del programa EMBA en la Universidad de Cape Town, proporcionan ejemplos. Los estudiantes aprenden a practicar la atención plena para ser más conscientes de sus propios sentimientos, pensamientos, cuerpos, y por ende de sus valores. Aclaran el telos que orienta la narrativa de su vida. (Un concepto derivado del estudio de la filosofía ética de Aristóteles)

Con respecto al concepto de “estructura social”, adopto el pensamiento de Douglas Porpora y Tony Lawson. (Fácilmente se encuentra referencias a sus obras en Google)

Las estructuras sociales organizan posiciones materiales constituidas por reglas culturales. [4] Las reglas culturales de las estructuras básicas suelen endurecerse como leyes impuestas por el poder coercitivo del estado. Las posiciones son materiales porque tienen consecuencias físicas, incluida la separación de los que tienen de los que no tienen. Amartya Sen dio ejemplos en su estudio de las hambrunas. Con respecto a una hambruna determinada documentada por Sen, si solo lees los periódicos o ves las noticias de televisión, es posible que hayas creído que hubo una hambruna porque hubo una inundación. De hecho, como en todas las hambrunas recientes, había comida para personas con dinero para pagarla. En el caso referido, documentado por Sen, la inundación destruyó los almácigos de arroz en los campos, dejando a las personas pobres que normalmente se ganaban la vida trasplantando almácigos de arroz sin trabajo, por lo tanto, sin dinero y, por lo tanto, sin comida. Se morían de hambre porque ocupaban la posición material de los posibles compradores sin dinero. [5] Su asesino fue la estructura social. (Lo que nos dice algo sobre qué es lo que es “poder”)

El concepto de estructura social es más sociológico que antropológico. Su terreno natal es el Occidente moderno. Las estructuras de las que se trata principalmente son los mercados, aunque también se puede hablar de estructuras racistas, o sexistas, o del patriarcado. Siguiendo a Tony Lawson, las posiciones materiales que definen las estructuras están definidas por los derechos y deberes de las personas (o las corporaciones a las que se otorga el estatus de personas por una ficción legal) que están ocupando una posición determinada en un momento dado. (Es importante notar que las estructuras sociales tienden a persistir en el tiempo, reproduciéndose generación tras generación mientras los seres humanos de carne y hueso nacen, viven y mueren). Los derechos son sobre todo derechos de propiedad. En el mundo liberal y neoliberal os deberes son pocos; la mayoría de los problemas “no son mi problema”.

Las estructuras cambian cuando las personas y las organizaciones se comprometen voluntariamente a ser más responsables y más cariñosas de lo que las leyes requieren que sean. Lo que Sen llama acción pública voluntaria puede allanar el camino para que las estructuras legales formales se ajusten más tarde a sumas de pasos firmes que ya han dado forma a discursos y prácticas más funcionales y más adaptativas. [6]

Los discursos y prácticas más adaptativos pueden ser reavivamientos de lo que ha funcionado en el pasado, así como innovaciones sociales creadas en el presente. Aquí cito algunas palabras de un memorando que Gavin Andersson escribió para un grupo de discusión de la Academia Ilimitada (Unbounded Academy):

Contra este modelo [el modelo de Relaciones Humanas de organización limitada] comenzamos a ver un patrón más antiguo, observado a través de siglos en el pasado antiguo, reafirmándose. La organización ilimitada ocurre en todas las organizaciones y jerarquías, en los esfuerzos de colaboración entre organizaciones, en los vínculos entre sectores (empresas, gobierno y sociedad civil), en las iniciativas vecinales, en los círculos de aprendizaje y en el compañerismo espiritual. Invariablemente, estos esfuerzos abordan el bien común: organizarse para la vida y la naturaleza.

El patrón más antiguo que Gavin ve en las tendencias actuales a menudo se asocia con el pensamiento poscolonial y con la justicia cognitiva. Él señala que organizar los asuntos de la humanidad en este planeta para que la vida digna sea posible a largo plazo no tiene por qué ser un salto a lo desconocido. Puede ser un retorno a lo probado y verdadero, a prácticas de reciprocidad y redistribución que han demostrado su valor durante cientos y, a veces, miles de años. La sabiduría antigua a menudo está más en sintonía con las tendencias cableadas del cuerpo humano que la sociedad de riesgo de hoy [7] con sus largas horas de trabajo, empleo poco confiable, estrés constante y vida familiar destrozada. [8]

Hoy podemos adoptar la sabiduría del pasado sin tener que repetir el pasado como realmente sucedió. Podemos extraer el pasado en busca de gemas e ignorar los relaves. Lo que funcionó en el pasado, pero posteriormente cayó en eclipse junto con lo que Shiv Visvanathan llama las “epistemologías derrotadas” [9] ahora se puede recuperar de manera segura y selectiva. De Confucio podemos aprender sobre música y ritos y sinceridad sin replicar el estatus de la mujer en China en 500 a.C. De Aristóteles podemos aprender a convertirnos en una buena persona formando buenos hábitos, como lo han hecho tanto las tradiciones occidentales como las islámicas, mientras eliminamos sus puntos de vista, que eran los de su tiempo, clase y lugar, sobre la esclavitud y las mujeres. Mientras tanto, la historia de la tierra proporcionada por las ciencias naturales que se enseñan en casi todas las escuelas del mundo prepara a casi toda la humanidad para escuchar a Greta Thunberg. Ahora las fotografías desde el espacio nos muestran que todos vivimos juntos en un frágil planeta azul.

El patrón más antiguo que ahora se reafirma, evocado por Gavin, es una fuente de buenas ideas para la transformación necesaria hoy. Otra fuente son las conversaciones que se han organizado desde 2001 a través del Foro Social Mundial (FSM) y sus afiliados. [10] El FSM se organizó como una alternativa y un contrapeso al Foro Económico Mundial (WEF), fundado por Klaus Schwab, que ha estado organizando conversaciones desde 1971. Y hay muchos otros pensadores que piensan mucho, idean nuevas ideas y reviven las antiguas, con la esperanza de contribuir a las transformaciones sistémicas que transformarán al homo sapiens en una especie con viabilidad a largo plazo.

No creo que el futuro a largo plazo dependa del resultado de choques entre intereses incompatibles, articulados como puntos de partida incompatibles que conduzcan a conclusiones incompatibles. Para seguir elaborando las razones que me llevan a semejante no creencia –y a creer en el poder de la cultura, la educación, y la ética –, será conveniente esbozar las seis etapas del desarrollo del razonamiento moral que Lawrence Kohlberg (1927-1987) y sus colegas, basándose en el trabajo de Jean Piaget (1896-1980) identificaron en los miles de personas que entrevistaron. [11]

Preconvencional (etapa uno y dos)

Etapa Uno: el buen y el mal comportamiento se definen por la recompensa y el castigo por parte de las figuras de autoridad, es decir, por el interés propio en ser recompensado o castigado.

Segunda etapa: acuerdos. Quid pro quo. Tú me rascas la espalda y yo me rasco la tuya.

Convencional (Tres y Cuatro)

Tercera etapa: la actitud de buen chico/buena chica. La persona quiere ser considerada por los demás como una buena persona.

Etapa cuatro –. La persona se identifica con la necesidad de mantener el orden social y defenderlo.

Post-Convencional (Cinco y Seis)

Quinta etapa – Escepticismo y justificación. El orden social existente no es automática ni obviamente correcto. Las justificaciones de lo que es o debería ser tienden a encontrarse en el consentimiento (contrato social, elecciones) y/o en el criterio utilitario del mayor bien para el mayor número.

Etapa Seis – Principios éticos universales.

La distinción entre lo preconvencional y lo convencional se puede aplicar interculturalmente, no porque la moral sea la misma en todas partes, sino porque la mayoría de los niños chinos, a diferencia de los entrevistados estadounidenses originales de Kohlberg, crecen para ser chinos convencionales normales. La validez de los conceptos de las etapas post convencionales cinco y seis es dudosa. Quizás sea mejor abandonarlos y reemplazarlos por la observación de que en todas o en la mayoría de las culturas hay personas maduras que reflexionan sobre cuestiones morales.

En retrospectiva, quizás la mayor importancia del trabajo de Kohlberg es que el concepto de una ética del cuidado se formuló por primera vez en respuesta a él. Cuando pienso en pasos firmes hoy, pienso en fomentar una ética de cuidado. Carol Gilligan formuló por primera vez la ética de cuidado como una objeción al hallazgo de Kohlberg de que las mujeres generalmente terminaban su desarrollo moral en la etapa tres y no avanzaban a etapas superiores. [12]

Una ética del cuidado, si bien corrige el sesgo de género, también facilita otro logro importante. Como una ética fundada en atender las necesidades y responder a las necesidades, corrige la ética libertaria que establece la maximización de la utilidad individual en piedra, establece las reglas del juego de la economía de libre mercado en piedra y, en consecuencia, establece dar prioridad a la maximización de las ganancias sobre la maximización del bien común en piedra. Pasa por alto la jurisprudencia europea del siglo 18, no abandonando la justicia como equidad, sino colocándola en un contexto menos mítico y más realista. Una ética del cuidado encaja bien con enfatizar los roles de las mujeres en la historia y la prehistoria de la especie. Así enfrentamos a las crisis del siglo 21 en un contexto más amplio, abriendo puertas cerradas y mentes cerradas.

Con la esperanza de abrir algunas puertas y algunas mentes, me gustaría sugerir una idea novedosa: las perspectivas a largo plazo para la humanidad dependen principalmente de aumentar el número de personas en la etapa tres o superior, en otras palabras, de aumentar el número de personas que muestran formas normales de buena voluntad y racionalidad.

Donde prevalece la buena voluntad y la racionalidad, como siempre destacaba el padre Hurtado[12b], aun las personas con modelos mentales incompatibles pueden llegar a consensos sobre cómo lidiar con una crisis existencial como el cambio climático o el colapso económico. Si no pueden llegar a un consenso, pueden llegar a un acuerdo pragmático. Cuando, como en Alemania en 1932[13], una proporción creciente de la población es impulsada por una ira irracional y narrativas de odio a participar en un comportamiento violento antisocial [14], la esperanza se atenúa.

Acontecimientos recientes en Chile, Estados Unidos y Sudáfrica motivan mi pensamiento.

Pensemos en Chile. En octubre de 2019, un aumento en las tarifas del metro desencadenó protestas masivas. Más de 1,2 millones de personas abarrotaron la Plaza Baquedano en Santiago, con el número correspondiente protestando en todo el país. Cuando escuché su mensaje en las manifestaciones donde estuve presente, decían “No podemos vivir” como George Floyd decía “No puedo respirar”. No podemos pagar la factura de la luz, ni la factura del agua; nos quedamos sin comida a fin de mes. Un aumento en las tarifas del metro puede no ser nada para usted, pero para nosotros significa que no podemos ir a trabajar. Como decía una pancarta, Luchar hasta que vale la pena vivir. Luchar hasta que la vida valga la pena vivirla. (Mi interpretación de lo que decían sus pancartas y cánticos podría haber sido influenciada por una presentación entonces reciente de un economista chileno que analizaba los ingresos y gastos de los pobres en nuestra casa de diálogo Chileufu en Limache. Pero aun si “No podemos vivir” no era lo que querían decir, era cierto. Si hubiera prestado más atención a sus palabras, y menos a lo que sabía sobre sus presupuestos, me habría centrado más en sus demandas de dignidad).

La respuesta inmediata del público en general no pobre fue estar de acuerdo con las demandas de los manifestantes. Las encuestas de opinión pública mostraron un apoyo abrumador para reinventar Chile.

Luego vinieron los destripes, los desalmados. Primero los ladrones profesionales. No eran pobres. Tenían camiones. Los usaron para trasladar refrigeradores robados y televisores de pantalla grande a sus almacenes, ya que los negocios fueron saqueados antes de que se quemaran hasta los cimientos. Luego la policía poco profesional. Reprimieron a los manifestantes con niveles de brutalidad que los observadores experimentados de la ONU encontraron impactantes. La violencia se intensificó en ambos lados; causando 36 muertes, más de 500 negocios destruidos solo en Valparaíso más de 12.000 heridos y más de 28.000 detenciones. La violencia desenfrenada incluyó la destrucción de estaciones y vías del metro, el cierre de la instalación de transporte público donde un aumento en las tarifas había desencadenado la crisis. Pero no fue la violencia cometida por mayorías simbolizada por los 1,2 millones de personas que habían abarrotado plaza Baquedano. En Chile la violencia es, y esperemos que siga siendo, una opción de las minorías. Un resultado trágico fue la polarización. Millones de personas incapaces de perdonar la violencia de (algunos) de la policía. Millones de personas incapaces de perdonar la violencia de (algunos) de los manifestantes.

Ante una crisis nacional, la derecha política y la izquierda política acordaron rápidamente un pacto por la paz social, que incluye un proceso para redactar una nueva constitución.

Cuentos similares, aunque lejos de ser idénticos, se podrían contar de la insurrección del 6 de enero 2021 en los Estados Unidos y de la insurrección de julio de 2021 en Sudáfrica. En cada caso es plausible suponer que la mayoría de la población adulta está formada por seres humanos convencionales normales, que si se fueron entrevistados por psicólogos caerían en las categorías tres o cuatro de Kohlberg.

Sin embargo, la humillación masiva y otros factores [17] parecen estar creando una escasez masiva de buena voluntad y racionalidad; a la vez que el cambio climático está provocando incendios forestales masivos, olas de calor, fuertes vientos e inundaciones.

Estoy tentado de agregar dos “etapas” más a las seis de Kohlberg, haciendo un total de ocho. [18]

“Etapa” Cero. Desafía a la autoridad. Enojado. Irracional, pero a menudo componiendo o consumiendo afirmaciones o narrativas pseudo-racionales y pseudo-morales.

“Etapa” Menos Uno. Socializado para participar en violencia antisocial organizada [19], o psicópata debido a defectos físicos del cerebro ya sea desde el nacimiento o debido a accidentes posteriores.

En 2022, el destino de la humanidad es enfrentar amenazas existenciales complejas como el cambio climático, perjudicadas por la compleja psicodinámica de la creciente locura masiva como el trumpismo. Estoy defendiendo una solución: la tesis de que los pasos cortos pero firmes pueden revertir la creciente locura masiva, contribuyendo al cuidado global por el bien común. Termino enumerando siete oportunidades para lograr pasos cortos firmes.

  1. Es posible que pueda lograr un paso firme totalmente bajo mi propio control al reconsiderar mi presupuesto. ¿Tengo más excedente discrecional para contribuir al bien común? ¿Alguna que deba ser repriorizada? Excedente de tiempo. ¿Excedente de dinero? ¿Excedente de otra cosa? Esto es importante porque si vamos a abogar por compartir el excedente tenemos que practicarlo.
  2. Proponer un análisis similar para el presupuesto de una familia o una organización a la que pertenezco.
  3. Por muchas razones, el futuro nos está llamando a ayudar a que las personas se sientan seguras en el presente. Sentir la confianza básica que Erik Erikson atribuye a un recién llegado sano a este mundo. Y sentirse apreciado. Es más probable que las personas reestructuren su pensamiento para cumplir con los estándares de la etapa tres si sienten que sus esfuerzos por ser una buena persona son reconocidos y apreciados por los demás. Muchas oportunidades para afirmar a otras personas son oportunidades para muchos pasos adelantes.
  4. Pero nuestras garantías verbales, e incluso abrazos y besos, son simplemente bla bla cuando se relacionan con personas que no tienen dinero en sus bolsillos y no tienen comida en sus platos. Los bolsillos y platos vacíos pueden ser experimentados como rechazo, o como una hipocresía generalizada cometida por el otro generalizado; como odio mentiroso que merece odio a cambio. Ofrecerse como voluntario para cocinar o servir comidas comunitarias u ollas comunes al menos demuestra, incluso para los más resentidos, que sus peores fantasías sobre su estatus social de persona rechazada no son ciertas. Un pequeño paso firme.
  5. Necesitamos pasos firmes en las aulas universitarias y también en los debates sobre políticas públicas. Debemos deconstruir la ilusión de que el desarrollo definido como crecimiento económico llevará a las poblaciones del mundo en desarrollo a disfrutar de la misma felicidad (inexistente) de todos los europeos y todos los estadounidenses. El crecimiento económico solo jamás puede llevar a la meta anhelada de vidas dignas para todos en un mundo sostenible. Compartir excedentes, cuidarse los unos a los otros, y las conversaciones racionales entre personas de buena voluntad (con un desarrollo moral normal) sí pueden.
  6. Debemos deconstruir la ilusión de que la formación de más y más personas para que reúnan los requisitos para el empleo dará lugar a más empleo. Además, no es posible pagar a todos los salarios con cargo a los fondos salariales creados por la venta de los productos que su trabajo contribuye a fabricar. [20] En términos más generales, la compra de una persona es la venta de otra; las compras totales deben ser iguales a las ventas totales; por lo tanto, es imposible que todos ganen el juego económico vendiendo más de lo que compran, terminando así con más efectivo que deudas; por lo tanto, en el intercambio de mercado donde ganar dinero es el objetivo, hay perdedores. [21] El empleo digno (o, en general, los medios de vida dignos) para todos requiere compartir el excedente. Un excedente, definido como más que necesario y por eso eligible para volcarse a donde haya menos que necesario, se puede encontrar en muchos contextos distintos. En la historia de las ciencias económicas ha sido identificado con “rentas,” una voz que no se debe confundir con los alquileres del sentido común cotidiano.

El principio de John Locke de que una persona merece que se le pague el valor de mercado de lo que produce, que fue la base de la teoría de los salarios de Smith y de la teoría ortodoxa de los salarios desde entonces, debe ser abandonado y reemplazado por el principio de Martin Luther King Jr. de que somos una familia humana que vive en una casa mundial. [22]

Transmitir lo dicho en forma escueta en este punto (6) en un aula o en un debate de políticas públicas es un paso adelante firme, por corto que sea.

  1. La transición a la etapa tres (un desarrollo moral normal) puede fallar debido a que la persona tuvo un mal comienzo en la vida una década antes, debido al trauma y la negligencia en la primera infancia. [23] Para servir a la causa de aumentar el suministro de personas racionales de buena voluntad, y por otras razones, el amor de los cuidadores de la primera infancia es indispensable. Tocar música hermosa para el niño por nacer que todavía está en el útero es un paso corto pero firme. De acuerdo con una costumbre tradicional africana, la madre embarazada compuso una canción para su hijo aún no nacido, que se convertiría en su canción desde el nacimiento durante toda la vida y se cantaría en su funeral. [24] Revivir este tipo de costumbre, la que celebra cada vida de cada persona, y fortalecerlas donde ya existen (como en la celebración de cumpleaños), sería una serie de pasos adelante. Una gloriosa bienvenida al mundo para el recién nacido en el momento del nacimiento es un comienzo positivo. Cuando debido al abuso de drogas o alcohol o por alguna otra razón la madre es incompetente, la abuela o el papá intervienen como un cuidador confiable es un rescate y más aún si la abuela y el abuelo comunican tranquilidad. Cuando la madre es competente, necesita apoyo, especialmente si trabaja, con suerte incluyendo el apoyo de un padre devoto, e idealmente incluyendo el apoyo desde fuera del hogar porque el hogar es apoyado por lo que M.L. King, siguiendo al filósofo estadounidense Josiah Royce, llamaba una “comunidad amada”. [25]





N.B.: En las notas como en el texto a menudo, aunque no siempre, se traduce los nombres de textos al español aun cuando no existe una edición en español.

[1] Véase el capítulo ocho, “El mundo imaginario que mantiene cautivo al mundo real” en Howard Richards Teoría económica y desarrollo comunitario. Lake Oswego: Dignity Press, 2022.

[2] H.L.A. Hart, El concepto de derecho. Oxford: Oxford University Press, 1961. Véase también las discusiones sobre las reglas en Ludwig Wittgenstein, Investigaciones filosóficas. Oxford: Blackwell, 1958: y en Rom Harré y Paul Secord, The Explanation of Social Behaviour. Oxford: Blackwell, 1972.

[3] George Herbert Mead, “La génesis del yo y el control social”, International Journal of Ethics. Volumen 35 (1925) pp. 251-277.

[4] Porpora, Douglas V. Reglas culturales y relaciones materiales, Teoría Sociológica. Volumen 11 (1993) páginas 212-229.

[5] Amartya Sen, Poverty and Famines: An Essay on Entitlement and Deprivation. Oxford: Oxford University Press, 1983.

[6] Magnus Haavelsrud y sus coautores, incluida Alicia Cabezudo, hacen un punto similar con mayor extensión. La educación puede cambiar la cultura. La discordia entre cultura y estructura social tiende a resolverse a favor de la cultura. Magnus Haavelsrud, Educación en Desarrollos. Volumen Tres. Oslo: Arena, 2020. Una edición Kindle está disponible en línea.

[7] Ulrich Beck, La sociedad del riesgo: hacia una nueva modernidad. Londres: Sage, 1994.

[8] Véase el comienzo de Daniel Goleman, Inteligencia Emocional. Nueva York: Bantam, 1995.

[9] Shiv Visvanathan, Un carnaval para la ciencia. Delhi: Oxford University Press, 1997.

[10] Soy miembro activo de uno de ellos, el que desarrolla un plan de estudios global en economía solidaria.

[11] Véase el artículo de Wikipedia “Lawrence Kohlberg’s Stages of Moral Development”.

[12] Carol Gilligan, En una voz diferente. Cambridge MA: Harvard University Press, 1982.

[12b] Alberto Hurtado, S.J. Humanismo Social. Santiago: Editorial Salesiano, 1984 páginas 19-20.

[13] Erich Fromm, Escape from Freedom. New York: Farrar and Rinehart, 1941.

[14] Arie Kruglanski et al, The Three Pillars of Radicalization: Needs, Narratives and Networks. New York: Oxford University Press, 2019. (Estudios de la socialización de terroristas).

[17] Ver Jürgen Habermas, Problemas de Legitimación en el Capitalismo Tardío. Madrid: Ediciones Catedra, 1999, Goldman citado arriba, y Douglas Porpora et al, Post-Ethical Society. Chicago: University of Chicago Press, 2013.

[18] Puse “etapas” entre comillas porque en rigor no son etapas según las definiciones de lo que es una etapa de Kohlberg o Piaget.

[19] Kruglanski et al, citado arriba. Patrick Forscher and Nour Kteily, “A Psychological Profile of the Alt-Right”. Perspectives on Psychological Science. Volume 15 (2020) pp. 90–116.

[20] Un argumento semejante, tratando del otro lado de la misma moneda, v.gr. la imposibilidad de vender suficiente para cubrir los sueldos y otros gastos se encuentra en Rosa Luxemburgo, La Acumulación del Capital, primera edición alemana 1913.

[21] Que el sistema tiene que ser inestable porque funciona solamente cuando personas y empresas contraen dudas que no pueden pagar ha sido demostrado en una serie de libros y artículos por Hyman Minsky.

[22] Hay mayoress detalles en Economic Theory and Community Development.

[23] Kohlberg sostuvo este punto cuando estuve en su curso de verano en Harvard; no sé si salga en una o más de sus obras publicadas.

[24] Otra tradición africana, cercana al küme mongen de los originarios chilenos, sostuvo que la tierra pertenece a la tribu, y la tribu incluye los ancestros y los descendientes todavía no nacidos.

[25] Martin Luther King Jr, Where Do We Go from Here? Chaos or Community. Boston: Beacon Press. 1967.


  

El nuevo libro de Howard Richards Economic Theory and Community Development, escrito con la ayuda de Gavin Andersson, está a la venta en el sitio de Dignity Press, y también en Amazon y otros sitios importantes, a veinte seis dólares para la versión impresa y diez dólares para la versión Kindle.

Preguntas o comentarios son bienvenidos en [email protected]

  

 

 website    https://www.dignitypress.org/wdu-press-books/economic-theory-richards