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La manipulación en las redes sociales no para de crecer a escala mundial

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La manipulación en las redes sociales no para de crecer a escala mundial

Estudio

La mayor parte de las ‘fake news’ y la desinformación proviene de los partidos políticos en época electoral, señala una investigación de la Universidad de Oxford

Vertical

Las ‘fake news’ y la desinformación inundan las redes sociales

ORIOL MALET
 
 

Manipula que algo queda, reza el dicho. Y hay quien se lo ha tomado tan al pie de la letra que ha convertido las redes sociales en una barra libre de fake news, desinformación y propaganda malintencionada. Los mensajes de, principalmente, las agencias gubernamentales y partidos políticos se han convertido en una auténtica amenaza para la vida pública, según un estudio de la Universidad de Oxford.

Cada vez es más difícil saber qué es verdad y que es mentira o es simplemente información tergiversada. Censura, control… todo vale para “socavar la confianza en los medios, las instituciones públicas o las investigaciones científicas”, apuntan los expertos del Oxford Internet Institute (OII).

Cada vez es más difícil saber qué es verdad y que es mentira o es simplemente información tergiversada

Los esfuerzos para combatir la propaganda en la red no son suficientes y la preocupación ya ha alcanzado una escala mundial. “El número de países donde hay manipulación organizada de las redes sociales ha aumentado considerablemente, de 28 a 48 estados en todo el mundo”, dice Samantha Bradshaw, coautora del informe, en un comunicado.

“La mayor parte del crecimiento -señala Bradshaw- proviene de los partidos políticos que difunden noticias sensacionalista y exportan desinformación durante los períodos electorales. Muchos partidos han aprendido de las estrategias implementadas durante el Brexit y las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Cada vez más campañas usan bots y fake news para polarizar y manipular a los votantes“.

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El presidente estadounidense, Donald J. Trump. EFE

Los gobiernos de muchos países democráticos han introducido cambios en la legislación diseñados especialmente para combatir las noticias falsas en Internet, pero no consiguen frenar el crecimiento. “El problema es que estos esfuerzos se acaban utilizando como una nueva herramienta para legitimar la censura en los regímenes autoritarios”, dice el profesor Phil Howard, coautor de la investigación.

“En el mejor de los casos, este tipo de grupos de trabajo están creando contraargumentos y construyendo herramientas para la conciencia ciudadana y la verificación de los hechos”, añade Howard. Además, ha aparecido otro desafío: la evolución de los medios que se usan para compartir noticias e información.

El nuevo desafío es la evolución de los medios que se usan para compartir noticias e información

Bradshaw considera que hay “evidencias” de que las campañas de desinformación se están “trasladando a aplicaciones de chat y plataformas alternativas”. “Esto se está volviendo cada vez más común en el hemisferio sur, donde es más popular la creación de grandes grupos públicos en aplicaciones de chat”, apunta.

Las cuentas automáticas de robots, además, siguen siendo una táctica muy utilizada. Las cuentas falsas y los opinadores online acostumbran a difundir mensajes a favor de partidos determinados y también son usados de forma estratégica para compartir contenido de manera estratégica o publicar palabras clave para alterar los algoritmos y generar tendencias.

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Votantes favorables al Brexit, en una imagen de 2016. AFP

También se utilizan, según la investigación de la Universidad de Oxford, para transmitir a gran escala contenidos de cuentas determinadas, lo que provoca que “se caigan” temporalmente. “Sospechamos que la innovación en este campo seguirá emergiendo a medida que las plataformas y los gobiernos tomen medidas legales y regulatorias para frenar estas actividades”, afirma Howard.

Este tipo de campañas organizadas de manipulación en las redes sociales se ha convertido, a la postre, en un gran negocio. “Estimamos que se gastan decenas de millones en este tipo de trabajos”, asegura Howard. “Parte del dinero se puede gastar en publicidad legítima, pero está claro que hay una industria creciente que genera cuentas falsas, opinadores online y bots políticos”, concluyen.

La mayor parte del crecimiento proviene de los partidos políticos durante los períodos electorales