{"id":425,"date":"2022-05-26T20:25:40","date_gmt":"2022-05-26T20:25:40","guid":{"rendered":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/?p=425"},"modified":"2022-05-26T20:28:34","modified_gmt":"2022-05-26T20:28:34","slug":"economic-theory-and-community-development-cuarto-capitulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/?p=425","title":{"rendered":"Economic Theory and Community Development. Cuarto cap\u00edtulo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"425\" class=\"elementor elementor-425\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-cbc28b6 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default\" data-id=\"cbc28b6\" data-element_type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e018919\" data-id=\"e018919\" data-element_type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-f402269 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"f402269\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-48 alignleft\" src=\"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Personajes-Howard-Richards-300x192.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"192\" srcset=\"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Personajes-Howard-Richards-300x192.png 300w, https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Personajes-Howard-Richards-600x384.png 600w, https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Personajes-Howard-Richards-1024x655.png 1024w, https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Personajes-Howard-Richards-768x492.png 768w, https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/wp-content\/uploads\/2022\/02\/Personajes-Howard-Richards.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>(Una traducci\u00f3n del cuarto cap\u00edtulo de Howard<\/em> Richards with the assistance of Gavin Andersson, <em>Economic Theory and Community Development. <\/em>Lake Oswego OR: Dignity Press, 2022.)<\/p><p><br \/><br \/><\/p><p><strong>Cap\u00edtulo Cuatro<\/strong><\/p><p><strong>Dos hechos apabullantes que lo cambian todo<\/strong><\/p><p><u><strong>Resumen del cap\u00edtulo<\/strong><\/u><\/p><ol><li>Dos hechos apabullantes<\/li><li>Humillaci\u00f3n estructural<\/li><li>Pensando en la estrategia de cambio social<\/li><li>El programa de trabajo comunitario de Sud\u00e1frica: las soluciones de ma\u00f1ana en construcci\u00f3n hoy<\/li><li>Ap\u00e9ndice te\u00f3rico: John Maynard Keynes versus Milton Friedman<\/li><\/ol><ol><li><strong> Dos hechos apabullantes<\/strong><\/li><\/ol><p>Podemos lograr una comprensi\u00f3n bastante buena de c\u00f3mo funciona la sociedad moderna, as\u00ed como c\u00f3mo cambiarla, si tenemos en cuenta dos hechos, que considero apabullantes:<\/p><p>Hecho apabullante 1 (HA1) La producci\u00f3n depende de las ganancias, no siempre, sino en la medida en que el sector dominante domina.<\/p><p>Hecho apabullante 2 (HA2): Existe un d\u00e9ficit cr\u00f3nico de demanda efectiva.<\/p><p>Para elaborar: la producci\u00f3n depende de las expectativas de ganancias, mientras que las expectativas de ganancias dependen de las expectativas de ventas. Adem\u00e1s, como dijo una vez John Maynard Keynes: la debilidad del incentivo para invertir siempre ha sido el problema econ\u00f3mico.<sup>1<\/sup> Por supuesto. Las ganancias dependen de las ventas, mientras que las ventas tienden a retrasarse porque las personas se quedan con parte de su dinero en lugar de gastarlo. Y en general no hay garant\u00eda de que habr\u00e1 suficientes ventas para justificar una determinada inversi\u00f3n, mucho menos una garant\u00eda de que habr\u00e1 suficientes ventas para producir suficientes inversiones para producir el pleno empleo. Hay incluso menos garant\u00edas de que habr\u00e1 empleo para aquellos que ya no se contabilizan como desempleados porque se han rendido y han abandonado la fuerza laboral: los excluidos, los desamparados.<\/p><p>Hay que detenerse unos momentos para sopesar la gravedad de este hecho apabullante. Lo cambia todo. El mundo \u2013en la medida en que el sector dominante domina\u2014no se mueve por amor. No se mueve porque hay necesidades humanas. No se mueve para preservar los delicados equilibrios de la naturaleza. Se mueve por la rentabilidad, y la rentabilidad depende de las ventas. Las ventas nunca son suficientes. Por eso, la exclusi\u00f3n es permanente.<\/p><p>De hecho, se puede argumentar de manera convincente que existe una garant\u00eda de que no habr\u00e1 suficientes ventas.<sup>2<\/sup> La evidencia aparente de lo contrario es ilusoria: es t\u00edpico del tipo de ilusi\u00f3n a la que son propensas las metodolog\u00edas positivistas. Nos referimos, por ejemplo, a la ilusi\u00f3n siguiente: a la ilusi\u00f3n que el pleno empleo en Suiza en la d\u00e9cada de 1960 es una prueba de que puede haber un mercado laboral con pleno empleo estable. Aquella ilusi\u00f3n supone que existe una econom\u00eda suiza independiente con un mercado laboral separado de la econom\u00eda global. Es un error epistemol\u00f3gico tratar la econom\u00eda suiza como una unidad de an\u00e1lisis separada cuando se mide el desempleo, buscando conocer sus causas. La ilusi\u00f3n empeora si se llega a la conclusi\u00f3n de que, si todos los pa\u00edses adoptaran pol\u00edticas como las de Suiza en la d\u00e9cada de 1960 todo el tiempo, todos los pa\u00edses podr\u00edan tener pleno empleo todo el tiempo.<\/p><p>A la luz de nuestros dos hechos apabullantes, se puede entender mucho, incluida la naturaleza homeost\u00e1tica del capitalismo (su capacidad para recuperarse cuando se perturba)<sup>3<\/sup>, el declive y la ca\u00edda de la socialdemocracia,<sup>4<\/sup> humillaci\u00f3n estructural y frustraci\u00f3n estructural (discutidas m\u00e1s adelante), as\u00ed como los m\u00e9ritos de la organizaci\u00f3n ilimitada y la econom\u00eda solidaria como estrategias efectivas de cambio social que pueden reemplazar estrategias ineficaces de cambio social.<\/p><p>Estos dos hechos apabullantes son generados por la realidad subyacente (la estructura) que los produce con tanta certeza como los choques de placas tect\u00f3nicas generan terremotos. Un nombre conveniente, entre muchos, para esta realidad subyacente es la estructura social b\u00e1sica. A veces, la invisibilidad de esa estructura, tal que la llamamos &#8216;subyacente&#8217;, no se debe tanto a que las transacciones financieras en bancos distantes aparezcan lejos de la vida cotidiana.<sup>5<\/sup> como lo es el hecho de que la estructura social y cultural que define la modernidad (el <em>Tauschprinzip <\/em>de Adorno y Horkheimer) est\u00e1 tan profundamente arraigada que se la asume inconscientemente.<\/p><p>Desde un punto de vista metodol\u00f3gico, llega un punto en el que tantos hechos encajan tan bien y tienen tantas aplicaciones pr\u00e1cticas que resulta irrazonable objetar que una idea como la estructura social b\u00e1sica (o la evoluci\u00f3n de las especies) es una especulaci\u00f3n arbitraria. Se vuelve irrazonable objetar, al estilo de Karl Popper o Willard van Orman Quine, que es s\u00f3lo una de las innumerables teor\u00edas que se pueden hilar para \u00abexplicar\u00bb los hechos cuando los hechos que se van a explicar ya son evidentes. En cambio, resulta razonable concluir que el concepto de estructura social (o cultural) b\u00e1sica tiene una base ontol\u00f3gica en la forma en que son las cosas, aunque no pretende ser el \u00fanico vocabulario adecuado para describirlo. \u00abLo dice como es\u00bb.<\/p><p>Entre las consecuencias observables de esa estructura social (o cultural) b\u00e1sica se encuentran los dos hechos que destacamos. Los llamamos apabullantes por su apabullante amplitud de aplicaci\u00f3n. En t\u00e9rminos del realismo cr\u00edtico, son objetos de ciencia intransitivos existenciales.<sup>6<\/sup>La raz\u00f3n por la que la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n y nuestros hechos apabullantes lo dicen como es, es que de hecho es as\u00ed, y sigue siendo as\u00ed mientras la gente habla de ello de diferentes maneras. La palabra &#8216;existencial&#8217; se agrega con respecto a nuestros Hechos Apabullantes porque en su caso (como en el caso de los hechos sociales de Durkheim) fueron, a lo largo de la historia, creados por seres humanos. Aunque sean creaciones humanas, igual existen como hechos duros que se imponen.<\/p><ol start=\"2\"><li><strong> Humillaci\u00f3n estructural<\/strong><\/li><\/ol><p>La humillaci\u00f3n es un concepto psicol\u00f3gico relevante para la teor\u00eda econ\u00f3mica. La humillaci\u00f3n estructural es normal e inevitable, dada la estructura social b\u00e1sica actualmente dominante. Por &#8216;humillaci\u00f3n&#8217; queremos decir la humillaci\u00f3n del <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Pride\">orgullo<\/a>, que crea mortificaci\u00f3n o conduce a un estado de \u00e1nimo <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Humility\">humillado<\/a>. Es una emoci\u00f3n que siente una persona cuya <a href=\"https:\/\/en.wikipedia.org\/wiki\/Social_status\">estatus social<\/a> ha disminuido o cuyo bajo estatus social bajo acaba de demostrarse p\u00fablicamente.<sup>7<\/sup> Esta forma de pensar sobre la humillaci\u00f3n como perdida del \u00abestatus social\u00bb es una construcci\u00f3n derivada de la investigaci\u00f3n psicol\u00f3gica intercultural, especialmente la de Evelin Lindner.<sup>8<\/sup><\/p><p>En nuestras sociedades modernas e espera que las personas valen por s\u00ed mismas y paguen sus propios gastos. Se espera que mantengan a sus hijos. Se espera que se vistan bien. Pero hacer todo eso requiere vender su trabajo, y vender requiere compradores. Una cosa es estar dispuesto a trabajar. Otra es encontrar un comprador que te pague por trabajar. Tal como est\u00e1n las cosas, la estructura social b\u00e1sica genera personas que no venden su fuerza de trabajo, u otra cosa que necesiten vender para poder vivir con dignidad. Por lo tanto, no pueden mantener su estatus social y, por lo tanto, son humilladas.<sup>9<\/sup><\/p><p>Nuestro punto de partida para construir el concepto de humillaci\u00f3n estructural es el concepto de preferencia de liquidez de Keynes, tal como se expone en su <em>Teor\u00eda<\/em> <em>General<\/em>. Podr\u00edamos demostrar la inevitabilidad de la humillaci\u00f3n estructural partiendo de las teor\u00edas de muchos economistas, ya que sostenemos que la humillaci\u00f3n es una consecuencia de la estructura social b\u00e1sica que todos los economistas ortodoxos y muchos heterodoxos presuponen y estudian. Al elegir a Keynes, nos conmueve en parte el comentario de Roy Bhaskar de que el desempleo masivo de la d\u00e9cada de 1930 proporcion\u00f3 el \u00abmotor\u00bb para la demostraci\u00f3n de Keynes de la posibilidad te\u00f3rica del equilibrio del mercado con desempleo.<sup>10<\/sup> El desempleo masivo era algo grande, algo estructural. Estaba sucediendo fuera de la gama de fen\u00f3menos que la econom\u00eda cl\u00e1sica estaba dispuesta a ver. La ontolog\u00eda, lo que es, se inmiscuy\u00f3 en la epistemolog\u00eda, la teor\u00eda del conocimiento. Un hecho apabullante record\u00f3 con fuerza a los estudiosos el principio de Heidegger de que la ontolog\u00eda deber\u00eda determinar la epistemolog\u00eda, y no al rev\u00e9s.<\/p><p>Leemos las observaciones iniciales de Keynes sobre la insuficiencia de la demanda efectiva por preferencia de liquidez, que aparecen en los cap\u00edtulos 2 y 3 de su <em>Teor\u00eda General<\/em>, como un encuentro con la estructura cultural b\u00e1sica del mundo moderno. En pocas palabras: nadie tiene que comprar si no quiere comprar. Como vimos antes en nuestro cap\u00edtulo 3, Keynes vio los lentes defectuosos de la econom\u00eda cl\u00e1sica cegada por la Ley de Say (la ley de que todo vendedor, incluido todo vendedor de trabajo, encontrar\u00e1 un comprador). Keynes cit\u00f3 a Alfred Marshall en una nota al pie para afirmar esto.<\/p><p>Quiz\u00e1s porque Keynes naci\u00f3 demasiado temprano para beneficiarse de la filosof\u00eda de la ciencia realista cr\u00edtica de Bhaskar, una filosof\u00eda que naci\u00f3 en 1974, Keynes deja que su esclarecedora visi\u00f3n de la estructura social que constituye HA2 se salga de foco en el pr\u00f3ximo cap\u00edtulo de <em>Teor\u00eda General<\/em>, que es el cap\u00edtulo 4, sobre &#8216;la elecci\u00f3n de unidades&#8217;. Cree que necesita n\u00fameros exactos para hacer un an\u00e1lisis causal. Siente que debe utilizar el c\u00e1lculo diferencial, lo que finalmente logra hacer, al definir dCw \/ dYw como la propensi\u00f3n marginal a consumir. Para hacer que su definici\u00f3n de &#8216;ingreso&#8217; arroje los n\u00fameros exactos que \u00e9l cree que se requieren para vincular las causas con los efectos, lo vincula a las reglas que definen los ingresos seguidas por el Servicio de Impuestos Internos del Reino Unido en la d\u00e9cada de 1930. De este modo, establece sus credenciales como cient\u00edfico al ajustarse a la filosof\u00eda de la ciencia predominante en su \u00e9poca. Sin embargo,<sup>11<\/sup> fue un pionero quien ech\u00f3 bases para identificar lo que llamamos humillaci\u00f3n estructural.<\/p><p>Aun as\u00ed, hay algo m\u00e1s relevante para la humillaci\u00f3n estructural que Keynes pudo haber vislumbrado, pero no comprendi\u00f3: una idea esencial para nuestro argumento para reemplazar la \u00e9tica liberal dominante por una \u00e9tica realista de compartir y cuidar. Para preparar el escenario para este punto, llamamos a Adam Smith que testifique que existe una conexi\u00f3n esencial entre la \u00e9tica individualista liberal y la teor\u00eda econ\u00f3mica liberal. Considere estas famosas palabras de <em>La Riqueza de las<\/em> <em>Naciones <\/em>(1776): &#8216;No es de la benevolencia del carnicero, el cervecero o el panadero, que esperamos nuestra cena, sino de su consideraci\u00f3n por sus propios intereses. No nos dirigimos a su humanidad, sino a su amor propio y nunca les hablamos de nuestras propias necesidades, sino de sus ventajas \u201d.<sup>12<\/sup><\/p><p>Aqu\u00ed y en otros lugares, Smith es plenamente consciente de que la ideolog\u00eda econ\u00f3mica tiene competidores que se dirigen a la humanidad y hablan de necesidades. Al construir su teor\u00eda econ\u00f3mica, Smith argumenta en contra de ellos. Hace argumentos para desacreditar nociones tradicionales como el amor al pr\u00f3jimo. Se toma la molestia de responder a las personas que creen en las viejas normas comunitarias que hacen que los miembros de las comunidades sean responsables de satisfacer las necesidades de los dem\u00e1s. De hecho, en su obra anterior, <em>Teor\u00eda de los Sentimientos Morales<\/em> (1759), Smith hace todo lo posible para demostrar que, contrariamente a las normas tradicionales de parentesco y religi\u00f3n, no somos, despu\u00e9s de todo, los guardianes de nuestro hermano o hermana, sino que somos ordenados por la divina providencia para perseguir nuestro propio inter\u00e9s.<sup>13<\/sup>Tomamos sus repetidos esfuerzos para justificar la \u00e9tica liberal como evidencia de que sab\u00eda que los necesitaba para sustentar su teor\u00eda econ\u00f3mica. Sin embargo, tambi\u00e9n se puede decir que dudaba de su propia teor\u00eda y nunca tom\u00f3 una decisi\u00f3n tajante y sin matices. Como resultado, se puede encontrar un texto de Smith para defender m\u00e1s de un criterio \u00e9tico.<\/p><p>Como han demostrado Karl Polanyi y sus colaboradores y seguidores, las sociedades con estructuras e ideolog\u00edas no econ\u00f3micas suelen estar organizadas por normas de reciprocidad y redistribuci\u00f3n.<sup>14<\/sup>La idea de que la necesidad de una persona implica un deber de ayudar a esa persona que es vinculante para otros miembros de su clan o tribu, y la idea de que la seguridad alimentaria, la seguridad en la vejez y otros tipos de seguridad se pueden lograr mediante la reciprocidad y la redistribuci\u00f3n son ideas viejas y sabias. No mueren f\u00e1cilmente. Smith reconoce su poder cuando argumenta en su contra. Hicieron un regreso prometedor, pero ahora frustrado, en el siglo XX en la forma del estado benefactor.<\/p><ol start=\"3\"><li><strong> Pensando en la estrategia de cambio social<\/strong><\/li><\/ol><p>En el mundo actual, donde la cantidad de informaci\u00f3n especializada disponible es tan enorme que nadie puede asimilarla, las cosmovisiones generales tradicionales que brindan orientaciones \u00e9ticas generales se ven desafiadas. Son dif\u00edciles de creer. Tambi\u00e9n son desafiados porque cuando se les cree, a menudo conducen a la intolerancia y la violencia sectaria en lugar de amar a Dios y al pr\u00f3jimo. Existe la necesidad de una cosmovisi\u00f3n general que sea f\u00e1cil de creer, que no sea intolerante ni sectaria y est\u00e9 conceptualmente ligada a una actitud prosocial. Ofrecemos uno. Lo llamamos organizaci\u00f3n ilimitada y lo conectamos con el realismo moral.<sup>15<\/sup><\/p><p>Nuestros dos hechos apabullantes, HA1 y HA2, ilustran dram\u00e1ticamente por qu\u00e9 el pensamiento limitado conectado con el liberalismo moral conduce a estrategias de cambio social ineficaces. Demuestran dram\u00e1ticamente por qu\u00e9 se necesita un pensamiento ilimitado, comprometido en principio con la alineaci\u00f3n entre sectores por el bien com\u00fan y con ver el n\u00famero de posibles soluciones a cualquier problema dado como ilimitado, para dise\u00f1ar estrategias efectivas de cambio social.<\/p><p>El pensamiento ilimitado exige una cosmovisi\u00f3n realista que aprenda de lo que la ciencia tiene que ense\u00f1arnos. Pone entre par\u00e9ntesis las mitolog\u00edas fundacionales del liberalismo del siglo XVIII: contrato social, verdades evidentes, raz\u00f3n pura, libertad natural, etc\u00e9tera. En particular, no rechaza las instituciones liberales porque han demostrado que no son las verdades que Immanuel Kant y Thomas Jefferson pensaban que eran; en cambio, los reformula como la cultura europea del siglo XVIII que ahora se globaliza. Siguiendo al fil\u00f3sofo realista, naturalista y pragm\u00e1tico John Dewey, desde el punto de vista del pensamiento ilimitado, todas las instituciones, independientemente de su procedencia, son tratadas como hip\u00f3tesis que deben ser evaluadas (con cautela y cuidado) y modificadas a la luz de su desempe\u00f1o.<sup>16<\/sup><\/p><p>Nuestra cosmovisi\u00f3n realista ve la cultura como el nicho ecol\u00f3gico de la especie humana.<sup>17<\/sup> Coincide con la cosmovisi\u00f3n del antrop\u00f3logo James Boggs,<sup>18<\/sup>que trabaja con la cultura un poco como Weber trabaja con <em>Gemeinhande<\/em>l. En la terminolog\u00eda de Weber tiene que haber comunidad, en un sentido importante de esa palabra polis\u00e9mica e indispensable, antes de que pueda haber acci\u00f3n humana alguna, porque la acci\u00f3n humana supone entendimientos comunes. La acci\u00f3n humana es social. Presupone expectativas sobre c\u00f3mo los dem\u00e1s interpretar\u00e1n y reaccionar\u00e1n. Los ciclistas en la Alemania de Weber se cruzan por la derecha, presuponiendo una norma convencional, mientras que, como se\u00f1ala Weber, en Gran Breta\u00f1a se cruzan por la izquierda, presuponiendo una norma convencional diferente.<\/p><p>Uno puede hacer un punto similar usando otra palabra polis\u00e9mica e indispensable, \u00abcultura\u00bb. Sin cultura, no hay humanidad en absoluto y, por lo tanto, no hay acci\u00f3n humana ni instituciones humanas. Decimos lo mismo sobre la moral y la \u00e9tica. Las normas morales y \u00e9ticas se encuentran en todas las culturas. La existencia de estas normas es parte de lo que designa la palabra \u00abcultura\u00bb. Sin una moralidad u otra, no hay humanidad en absoluto.<sup>19<\/sup><\/p><p>En un ensayo sobre el concepto de cultura, Boggs considera la cultura como el buque insignia de la antropolog\u00eda como disciplina. Desempe\u00f1a un papel en la antropolog\u00eda similar al papel que juega la evoluci\u00f3n en la biolog\u00eda, uniendo la ciencia y convirti\u00e9ndola en lo que es. Se puede pensar en la cultura como la capacidad de transmitir adaptaciones innovadoras al medio ambiente de una generaci\u00f3n a otra a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n. La cultura le da a la especie humana una ventaja evolutiva sobre otras especies, que solo pueden innovar por medios gen\u00e9ticos como la mutaci\u00f3n y la selecci\u00f3n natural.<\/p><p>En el siglo XXI, el concepto antropol\u00f3gico de cultura obliga al replanteamiento o, seg\u00fan Immanuel Wallerstein, al \u201cimpensar\u201d de las ciencias sociales. La cultura se est\u00e1 convirtiendo en el nuevo marco te\u00f3rico general. La antropolog\u00eda est\u00e1 colocando la teor\u00eda econ\u00f3mica bajo una nueva luz. La teor\u00eda econ\u00f3mica puede verse ahora m\u00e1s como una elaboraci\u00f3n de reglas culturales que constituyen posiciones materiales, en otras palabras, como estructura social.<\/p><p>La cultura es un concepto que vincula las ciencias naturales con las ciencias humanas. Las explicaciones causales en econom\u00eda se basan en premisas derivadas de la estructura cultural b\u00e1sica de la sociedad moderna.<sup>20<\/sup>Y la cultura es, a la luz de la biolog\u00eda, una adaptaci\u00f3n. As\u00ed, conectamos las ciencias naturales con la antropolog\u00eda, la antropolog\u00eda con la cultura, la cultura con las normas (o reglas), las reglas con las reglas constitutivas, y las reglas constitutivas con las reglas espec\u00edficas que constituyen los mercados.<\/p><p><em>Las reglas de los mercados que organizan la acumulaci\u00f3n de capital son la principal fuerza impulsora de la econom\u00eda.<\/em> Esto es HA1: la producci\u00f3n est\u00e1 impulsada por las ganancias.<\/p><p>De tener en cuenta constantemente el HA1 se deduce que una estrategia eficaz de cambio social no socavar\u00e1 la principal fuerza motriz de la econom\u00eda a menos que pueda ofrecer otras fuerzas motrices para reemplazarla. Tambi\u00e9n se sigue, no como una consecuencia l\u00f3gica inmediata, sino como una conclusi\u00f3n de la debida deliberaci\u00f3n, que abolir completamente el HA1 no es ni posible ni deseable.<\/p><p>Aqu\u00ed radica la belleza de las estrategias de cambio social m\u00e1s constructivas y menos conflictivas, como la organizaci\u00f3n ilimitada y la econom\u00eda solidaria. Una estrategia de cambio social eficaz ser\u00e1 pluralista y \u00e9tica. Movilizar\u00e1 formas de hacer el trabajo del mundo que libere a la humanidad de tener que cumplir con los requisitos de uno u otro r\u00e9gimen de acumulaci\u00f3n. Buscar\u00e1 en las pr\u00e1cticas espirituales y la psicolog\u00eda del desarrollo moral m\u00e9todos para hacer que HA1 sea menos dominante al hacer que los humanos est\u00e9n m\u00e1s impulsados \u200b\u200bpor las necesidades superiores identificadas por Maslow y la necesidad de <em>significado<\/em> identificada por V\u00edctor Frankl y en la que se ha confiado durante miles de a\u00f1os las grandes religiones del mundo.<\/p><p>Como enfatizaron Martin Luther y su tocayo Martin Luther King Jr., cada trabajo, cada funci\u00f3n en la econom\u00eda, debe tratarse como un llamado, un <em>Beru<\/em>f, una vocaci\u00f3n. Por lo tanto, el liderazgo se ve como una cuesti\u00f3n de cultivar los mejores instintos de los dirigidos y de satisfacer su sed de vidas significativas. Tal cambio de cultura, afirmamos, har\u00e1 que el sistema capitalista o pos capitalista, o cualquier sistema, sea m\u00e1s gobernable \u00e9ticamente. Como sugiere Peter Drucker, a\u00f1adir\u00e1, a la necesidad de obtener beneficios, el orgullo por los usos constructivos a los que se destinan los beneficios una vez obtenidos.<sup>21<\/sup> Su objetivo ser\u00e1 lograr la sostenibilidad y la justicia mientras se logran las funciones sociales del lucro mejor y no peor.<\/p><p>As\u00ed, los cambios a nivel de los valores morales, de las normas culturales, de la identidad personal como motor de la motivaci\u00f3n, de la salud mental y las pr\u00e1cticas espirituales, pueden convertirse en cambios a nivel de la estructura social. Tales cambios influyen en las reglas culturales que definen las posiciones materiales, por ejemplo, la posici\u00f3n de propietario. En t\u00e9rminos del estudio de Amartya Sen sobre los derechos y las hambrunas, influyen en qui\u00e9n vive y qui\u00e9n muere; esta es una buena raz\u00f3n para elegir llamarlos \u00abb\u00e1sicos\u00bb. En t\u00e9rminos del prop\u00f3sito de la producci\u00f3n, es un paso adelante decir que una organizaci\u00f3n est\u00e9 impulsada por una misi\u00f3n, tratando las ganancias como un medio para cumplir su misi\u00f3n. La misi\u00f3n aclara los criterios para decidir qu\u00e9 hacer con las ganancias una vez obtenidas. Prima en una misi\u00f3n bien pensada defender al medio ambiente porque sin biosfera no hay vida; prima incluir a los excluidos porque son humanos con necesidades,<\/p><p>Las estrategias de cambio social eficaces tendr\u00e1n en cuenta que la redistribuci\u00f3n de los ingresos para mover los recursos hacia donde se necesitan puede ralentizar o detener la producci\u00f3n. Puede llevar a que no se satisfagan las necesidades que estaban siendo satisfechas antes de la redistribuci\u00f3n, y no solo porque, por ejemplo, aumentar los salarios o los impuestos puede hacer que negocios anteriormente rentables no sean rentables. La producci\u00f3n puede ralentizarse o detenerse por razones pol\u00edticas (porque la estrategia de cambio social tiene enemigos poderosos) incluso cuando la producci\u00f3n ser\u00eda rentable. \u00c9sta es una raz\u00f3n para preferir el consenso al conflicto siempre que sea posible. Sin embargo, no es una raz\u00f3n para preferir la sociolog\u00eda del \u00abconsenso\u00bb de Talcott Parsons sobre la sociolog\u00eda del \u00abconflicto\u00bb de C. Wright Mills. De hecho, reconocer las realidades del conflicto proporciona razones para preferir el consenso.<sup>22<\/sup><\/p><p>Nuestra lectura de las realidades del siglo XXI y de la naturaleza humana considera una amplia aceptaci\u00f3n de una \u00e9tica de repartir el excedente como necesario y posible. De ello se desprende, si nuestra lectura es fiel a los hechos, que los juegos de suma cero deber\u00edan y podr\u00edan volverse menos comunes y las soluciones de ganar-ganar deber\u00edan y podr\u00edan convertirse en la norma.<sup>23<\/sup><\/p><p>Tener en cuenta el HA1 tambi\u00e9n nos recuerda que solo la amenaza no realizada de detener la producci\u00f3n o trasladar la producci\u00f3n a otra parte puede ser poderosa. Una caracter\u00edstica bien conocida de HA1 es que las decisiones importantes de inversi\u00f3n las toman a menudo unas pocas personas que est\u00e1n en condiciones de amenazar a muchas otras con el desempleo o algo peor. Las amenazas pueden ser movimientos en juegos de alto riesgo, por ejemplo, juegos cuyos resultados deciden qui\u00e9n paga impuestos y cu\u00e1nto. Como se\u00f1alan James Buchanan y Gordon Tullock, cuando las partes interesadas est\u00e1n negociando en los mercados, suelen tergiversar sus verdaderas intenciones. El nombre de su juego es ocultar preferencias, no (como la econom\u00eda dominante nos hace creer con demasiada frecuencia) revelar preferencias.<sup>24<\/sup><\/p><p>La afirmaci\u00f3n de que la naturaleza humana puede mejorarse mediante la educaci\u00f3n moral y puede volverse menos antisocial y m\u00e1s impulsada por la misi\u00f3n, donde la misi\u00f3n sirve al bien com\u00fan, es compatible con ver el lado s\u00f3rdido de los hechos. La negociaci\u00f3n se trata con frecuencia de enga\u00f1os y amenazas, a pesar de los mejores esfuerzos de los profesionales en el campo para elevar su nivel moral.<sup>25<\/sup> HA1 puede servir como recordatorio de que el trabajo eficaz para el cambio debe sintetizar el primer principio de Gandhi, <em>ahimsa<\/em> (tratar a cada ser humano como un alma) con la primera virtud de Arist\u00f3teles y Plat\u00f3n, la <em>phronesis<\/em> (sabidur\u00eda pr\u00e1ctica).<\/p><p>A\u00fan se puede concluir m\u00e1s sobre estrategias eficaces de cambio social considerando nuestros dos hechos apabullantes, HA1 y HA2. Tales estrategias son fundamentales para evitar los errores del siglo XX y poder cambiar el curso de la historia en el XXI.<\/p><p>El objetivo de satisfacer las necesidades humanas en armon\u00eda con la naturaleza choca regularmente con los imperativos primordiales de la econom\u00eda. Uno de esos imperativos, debido a HA1, espera mantener vivas las expectativas de beneficios, de hecho, expectativas de beneficios superiores a la tasa de inter\u00e9s y superiores a las ganancias de la especulaci\u00f3n. Como explica elocuentemente Keynes, nada en el sector capitalista se mueve sin \u00abconfianza\u00bb.<sup>26<\/sup> El imperativo primordial de mantener la confianza de los inversores tiende a ganar al final, independientemente de los otros factores que puedan estar en juego.<sup>27<\/sup>El imperativo de asegurar a los inversores que la inversi\u00f3n ser\u00e1 rentable y segura anula todos los dem\u00e1s imperativos, porque de ello depende satisfacer las necesidades b\u00e1sicas de la gente, al menos en la medida en que el sistema dominante domine. Es una forma de chantaje que no debe existir y que se debe eliminar, pero hasta nuevo aviso es una forma de chantaje que existe. De ello se desprende que el cambio eficaz debe construir econom\u00edas plurales, donde hay m\u00e1s de una forma de asegurar que se satisfagan las necesidades b\u00e1sicas. La resiliencia que es producto de la pluralidad socava el poder del chantaje.<\/p><p>Tener en cuenta el HA1 ayuda a explicar por qu\u00e9 la humanidad en su conjunto se est\u00e1 precipitando ahora hacia resultados que no benefician a ning\u00fan ser humano. Incluyen la destrucci\u00f3n de la biosfera. Incluyen la sustituci\u00f3n del trabajo humano por tecnolog\u00eda, que conduce al desempleo masivo con sus secuelas de violencia, drogas y otros escapes antisociales de la realidad. Incluyen inseguridad generalizada. E incluyen la represi\u00f3n autoritaria motivada por la inseguridad generalizada. \u00bfPor qu\u00e9 nosotros, los seres humanos, estamos haciendo todas estas cosas destructivas que no sirven a los intereses de nadie? Porque cada gobierno ha aprendido de la experiencia que perseguir objetivos sociales y ecol\u00f3gicos choca regularmente con lo que se ve obligado a hacer como su m\u00e1xima prioridad: conseguir m\u00e1s inversiones para mantener el crecimiento del PNB y evitar que se contraiga. A esto lo llamamos frustraci\u00f3n estructural.<\/p><p>Hablar de frustraci\u00f3n estructural es reconocer que el mundo tal como est\u00e1 ahora organizado bajo HA1 y HA2 es ingobernable. Las opciones racionales y las opciones \u00e9ticas chocan regularmente con el imperativo primordial de la acumulaci\u00f3n de capital, y regularmente pierden. Hablar de transformaci\u00f3n estructural es motivar otro imperativo primordial, que es comunicar estos apabullantes hechos al p\u00fablico. Un enfoque prometedor es organizar lo que Linda Hartling y Evelin Lindner llaman \u00abdi\u00e1logos dignos\u00bb .<sup>28<\/sup> Tales di\u00e1logos son conversaciones necesarias. Son necesarios para crear y popularizar estrategias de cambio realistas para salvar la vida (humana y otras formas de vida) de un final mudo e ignominioso, dejando un planeta tierra solitario para rodear el sol despojado de las multitudinarias criaturas que antes albergaba.<\/p><p>Una estrategia de cambio social eficaz ser\u00e1 educativa. Facilitar\u00e1 la comprensi\u00f3n de HA1 y HA2. Organizar\u00e1 las conversaciones necesarias sobre c\u00f3mo gobernar HA1 y HA2 y sobre c\u00f3mo independizarse de la necesidad de complacer a los grandes inversores a cualquier precio. Los alumnos aprender\u00e1n que un cambio social efectivo transforma estructuras culturales profundas que a menudo son invisibles porque se dan por sentado como un sentido com\u00fan incuestionable.<\/p><p>Repetimos que el enfoque ilimitado es b\u00e1sicamente muy simple. Al igual que la proposici\u00f3n de que el excedente que no se necesita debe compartirse con quienes lo necesitan, es b\u00e1sicamente una serie de tautolog\u00edas:<\/p><ul><li>No pongas l\u00edmites te\u00f3ricos a priori a la imaginaci\u00f3n social.<\/li><li>Alinee entre sectores para hacer lo que funciona en la pr\u00e1ctica.<\/li><li>Adoptar una \u00e9tica realista: una vez que se acepta que el objetivo es satisfacer las necesidades humanas en armon\u00eda con la naturaleza, se deduce que las personas deben actuar de maneras que conduzcan a satisfacer las necesidades humanas en armon\u00eda con la naturaleza.<\/li><li>&#8216;Nosotros. . . utilicemos el t\u00e9rmino &#8216;organizaci\u00f3n ilimitada&#8217; para referirse a la colaboraci\u00f3n intersectorial, los individuos que se vinculan entre sus &#8216;propias&#8217; organizaciones, la formaci\u00f3n de coaliciones, las actividades interculturales y la participaci\u00f3n de todos los segmentos de la sociedad &#8216;.<sup>29<\/sup><\/li><\/ul><ol start=\"4\"><li><strong> El programa de trabajo comunitario de Sud\u00e1frica: las soluciones del ma\u00f1ana en construcci\u00f3n <\/strong><\/li><\/ol><p>Hemos estado adoptando la posici\u00f3n de que la respuesta a la pregunta de si realmente existe una insuficiencia cr\u00f3nica de demanda efectiva (debatida sin cesar por keynesianos y anti-keynesianos) se encuentra en el nivel de lo que Roy Bhaskar llam\u00f3 los objetos intransitivos de la ciencia. En t\u00e9rminos de Bhaskar, la estructura social (o cultural) b\u00e1sica, que genera HA1 y HA2, es existencialmente intransitiva. Es decir, no es un mecanismo generativo subyacente que ocurre naturalmente, sino uno construido socialmente.<sup>30<\/sup>De hecho, existe una insuficiencia cr\u00f3nica de demanda efectiva inherente a la estructura social b\u00e1sica. Es un problema sin soluci\u00f3n dentro de la teor\u00eda econ\u00f3mica, porque cualquier teor\u00eda econ\u00f3mica (por definici\u00f3n, para ser contada como econ\u00f3mica) presupone la estructura social b\u00e1sica.<\/p><p>Una estrategia de cambio social eficaz es indispensable para (con cautela y cuidado) transformar la estructura social b\u00e1sica. Proponemos el Programa de Trabajo Comunitario de Sud\u00e1frica (<em>Community Work<\/em> <em>Programme<\/em>, CWP) como un ejemplo que ilustraba (reci\u00e9n ha cambiado su forma y tiene otro nombre) en los pocos casos en los que sus ideales fundacionales se implementaban adecuadamente, ciertos aspectos de c\u00f3mo transformar la estructura b\u00e1sica.<\/p><p>CWP ten\u00eda el mandato de utilizar el empleo p\u00fablico para catalizar el desarrollo comunitario. No en todos los sitios, sino en algunos de sus sitios, CWP exhib\u00eda, de manera limitada pero importante, la implementaci\u00f3n de su mandato. Exhibe transformaci\u00f3n por desarrollo comunitario.<\/p><p>Por ejemplo: en Alejandr\u00eda (cari\u00f1osamente llamado &#8216;Alex&#8217;), un distrito pobre de Johannesburgo, como desafortunadamente es el caso en demasiados lugares en este planeta, la mayor\u00eda de los j\u00f3venes est\u00e1n desempleados y son infelices. Muchos se hunden en las drogas; en el sexo indiscriminado que conduce al SIDA, y en la violencia de g\u00e9nero; en la delincuencia; y si son mujeres, en deambular por las calles en busca de un hombre que le d\u00e9 dinero a cambio de favores. Pero si uno visita cierto edificio antiguo de una iglesia en la avenida principal de Alex en una tarde de lunes a viernes, encontrar\u00e1 da doce j\u00f3venes participantes del CWP que est\u00e1n empleados. Se ven felices.<\/p><p>Est\u00e1n practicando rutinas de canto y baile con m\u00fasica como &#8216;Black Motion&#8217; de Imali y &#8216;Babes Wodumo&#8217; de Wololo, as\u00ed como con viejos como &#8216;Cat Daddy&#8217; y &#8216;Bird Walk&#8217;. Tuvieron que hacer una audici\u00f3n para entrar en la compa\u00f1\u00eda. Una vez que estaban adentro, necesitaban disciplina y autodisciplina para aprender los pasos y l\u00edneas y hacerlos bien, as\u00ed como la autodisciplina para presentarse al trabajo, llegar a tiempo, llegar sobrios y mantenerse limpios en m\u00e1s sentidos que uno. De acuerdo con esos realistas morales (como Andrew Sayer<sup>31<\/sup>) que encuentran m\u00e9rito en la \u00e9tica aristot\u00e9lica de la virtud actualizada por Alasdair MacIntyre y Martha Nussbaum, creo que la disciplina los lleva a la virtud y la virtud los lleva a la felicidad.<\/p><p>Expresando un acuerdo general con Abraham Maslow, quien dijo que &#8216;la sociedad \u00abbuena\u00bb o \u201csaludable\u201d se define como aquella que permitiera que los prop\u00f3sitos m\u00e1s elevados de los seres humanos emergen, por<\/p><p>satisfacer todas sus necesidades b\u00e1sicas &#8216;,<sup>32<\/sup> sugiero que, sea lo que sea lo dem\u00e1s que est\u00e9 sucediendo en sus vidas, las actuaciones de los j\u00f3venes bailarines en espacios p\u00fablicos, en su mayor\u00eda escuelas, satisfacen su necesidad de reconocimiento, que a su vez tiende a satisfacer su necesidad de autoestima. Sus sueldos les otorgan la dignidad que se les niega a los millones que son humillados estructuralmente porque son rechazados por los mercados laborales, donde, por las razones estructurales discutidas anteriormente, la oferta excede perpetuamente a la demanda. Un poco de dinero en el bolsillo les da comida, bebida y ropa que no tienen que mendigar, pedir prestado o robar.<\/p><p>Los servicios que los bailarines brindan a los escolares que son su principal p\u00fablico son m\u00e1s que entretenimiento. Proporcionan a los ni\u00f1os modelos a seguir. Son modelos de j\u00f3venes libres de drogas que se divierten. Mantienen viva la esperanza de que, despu\u00e9s de todo, el empleo sea una posibilidad real para esos ni\u00f1os cuando sean mayores.<\/p><p>Pero la raz\u00f3n principal por la que llamamos al grupo de canto y baile que practica en la antigua iglesia de Alex un ejemplo de transformaci\u00f3n estructural es que es un ejemplo de medios de vida fuera del mercado hechos posibles por la solidaridad. Una caracter\u00edstica b\u00e1sica de la estructura profunda de los derechos legales en la sociedad moderna, mostrada por Amartya Sen en sus cr\u00edticas explicativas de las hambrunas, se ha transformado: ya no es necesaria, <em>cet. par<\/em>., vender algo para vivir. En la terminolog\u00eda de Wilber y Jameson, en el CWP, las relaciones econ\u00f3micas se est\u00e1n reintegrando en las relaciones sociales.<sup>33<\/sup><\/p><ol start=\"5\"><li><strong> Ap\u00e9ndice te\u00f3rico: John Maynard Keynes versus Milton Friedman<\/strong><\/li><\/ol><p>La tesis de este ap\u00e9ndice es que el aspecto m\u00e1s importante del trabajo de Keynes es que llama la atenci\u00f3n sobre dos rasgos de la estructura b\u00e1sica, a saber, la insuficiencia cr\u00f3nica de la demanda efectiva y la insuficiencia cr\u00f3nica del incentivo a invertir, ambos aspectos de lo que llamamos hechos apabullantes.<sup>34<\/sup> Keynes dedica alrededor de un tercio de su teor\u00eda general a cada una de estas insuficiencias cr\u00f3nicas. Obviamente, si las ventas son cr\u00f3nicamente lentas, la inversi\u00f3n tambi\u00e9n ser\u00e1 cr\u00f3nicamente lenta porque el prop\u00f3sito est\u00e1ndar de las inversiones est\u00e1ndar es producir alg\u00fan bien o servicio y luego venderlo para obtener ganancias. Paul Krugman ha argumentado que a pesar de los interminables debates te\u00f3ricos y estudios emp\u00edricos despu\u00e9s de los cuales los liberales reclamaron repetidamente la victoria y declararon a Keynes muerto y tres veces enterrado, la crisis financiera de 2008 puso fin a los debates a favor de Keynes. Cualesquiera que sean las consecuencias de ese choque en la pr\u00e1ctica, a nivel te\u00f3rico acabaron con toda duda. Realmente hay un HA2. Realmente hay una falta cr\u00f3nica de ventas, y realmente existe su corolario, una debilidad cr\u00f3nica del incentivo para invertir.<sup>35<\/sup><\/p><p>HA1, por otro lado, es la dependencia de la producci\u00f3n de las ganancias. Lo hemos encontrado conveniente (como en el cap\u00edtulo 3) explicarlo citando a Marx. HA1 es virtualmente id\u00e9ntico a una tautolog\u00eda virtual de Marx: \u00abDonde hay acumulaci\u00f3n hay capitalismo, y donde hay capitalismo hay acumulaci\u00f3n\u00bb.<\/p><p>Desde el punto de vista del sentido com\u00fan, de hecho, hay una gran cantidad de producci\u00f3n que no es capitalista; por ejemplo, las madres producen leche para los beb\u00e9s y se los dan gratis. Sin embargo, es una tradici\u00f3n en la teor\u00eda econ\u00f3mica (que se discutir\u00e1 en detalle en un cap\u00edtulo posterior) contar como \u00abproducci\u00f3n\u00bb y como \u00abproductiva\u00bb s\u00f3lo la producci\u00f3n para la venta por dinero. HA1, por lo tanto, desde un punto de vista de sentido com\u00fan se aplica solo a alguna producci\u00f3n, mientras que para algunos economistas se aplica, por definici\u00f3n, a toda la producci\u00f3n, porque lo que no se hace con fines de lucro, por definici\u00f3n, no es productivo.<\/p><p>Este ap\u00e9ndice te\u00f3rico se refiere a Milton Friedman, uno de los muchos economistas que dedic\u00f3 enormes cantidades de energ\u00eda intelectual a enterrar a Keynes y mantenerlo enterrado. La l\u00f3gica del ata\u00fad que Friedman dise\u00f1a para Keynes es que cuando uno identifica las afirmaciones de Keynes que son predicciones cuantitativas y luego prueba las predicciones con evidencia emp\u00edrica, las afirmaciones de Keynes son en general falsas. En particular, las predicciones deducidas de las teor\u00edas de Keynes son falsas en ciertos estudios emp\u00edricos que realiz\u00f3 el propio Friedman.<\/p><p>Con respecto al dise\u00f1o del ata\u00fad, digamos que uno espera que la econom\u00eda haga predicciones cuantitativas correctas de eventos futuros solo si uno no ha le\u00eddo (o quiz\u00e1s ha le\u00eddo, pero no ha cre\u00eddo) a escritores como Roy Bhaskar, Tony Lawson y Friedrich von Hayek (por ejemplo, su conferencia Nobel). Tales escritores se\u00f1alan, con una l\u00f3gica impecable que, en nuestra opini\u00f3n, triunfa sobre el ata\u00fad que Friedman dise\u00f1\u00f3 para Keynes, que una econom\u00eda es un sistema abierto. Sus tendencias b\u00e1sicas se complican regularmente con una serie de contracorrientes, algunas de las cuales dependen de impredecibles factores humanos. Entre otros, opciones (<em>choices<\/em>).<\/p><p>El propio Keynes va y viene entre tratar de formular ecuaciones que produzcan el valor exacto de una variable dependiente cuando los valores exactos de las variables independientes se conectan a ellas, y estar satisfecho con aproximaciones derivadas de la experiencia empresarial y el sentido com\u00fan.<sup>36<\/sup>Esto le da a los Friedmans del mundo la oportunidad de atrapar a su presa: el propio Keynes se coincidi\u00f3 con la epistemolog\u00eda positivista de su \u00e9poca, aceptando impl\u00edcitamente ser juzgado por si las predicciones derivadas de su teor\u00eda fueron confirmadas por pruebas emp\u00edricas. Como se se\u00f1al\u00f3 en la secci\u00f3n 2 de este cap\u00edtulo, la estructura cultural (el individualismo \u00e9tico y la ley del contrato) hace que la debilidad de las ventas y el desempleo son persistentes; y hace que los esfuerzos fren\u00e9ticos de los gobiernos por complacer a los inversores nunca son suficientes. Tales experiencias son el pan de la vida cotidiana en el mundo moderno. Pero, despu\u00e9s de vislumbrar la estructura social b\u00e1sica y sus consecuencias, Keynes pas\u00f3 inmediatamente en su siguiente cap\u00edtulo a demostrar sus credenciales como cient\u00edfico, cuantificando sus variables y escribiendo una ecuaci\u00f3n diferencial.<\/p><p>Pero como llevo dicho, Keynes va y viene. Ocasionalmente comenta que est\u00e1 escribiendo sobre las instituciones sociales que prevalecen en su tiempo y lugar, no sobre verdades v\u00e1lidas en todas partes y siempre. Si este lado de Keynes es cierto, entonces su trabajo no es f\u00edsica social. No debe juzgarse como si lo fuera.<\/p><p>Sin embargo, Keynes no era un Amartya Sen o Jean Dreze, quienes consideraban el mercado como una opci\u00f3n entre muchas para abastecer a una poblaci\u00f3n. Escribi\u00f3 su teor\u00eda (aunque no las implicaciones filos\u00f3ficas y pol\u00edticas de su teor\u00eda) como si las ventas en los mercados fueran el \u00fanico <em>Sprachspiel<\/em> (la \u00fanica pr\u00e1ctica discursiva) posible. Comienza su quinto cap\u00edtulo con la afirmaci\u00f3n arrolladora: \u00abToda la producci\u00f3n tiene como objetivo, en \u00faltima instancia, satisfacer al consumidor\u00bb. Y en la siguiente oraci\u00f3n, explica que \u00absatisfacer\u00bb significa que resulta en \u00abla compra de la producci\u00f3n por parte del consumidor final\u00bb. No podr\u00eda estar m\u00e1s claro que, contrariamente a lo que Lionel Robbins nos har\u00eda creer, en opini\u00f3n de Keynes, la econom\u00eda no se trata de todas y cada una de las formas de decidir cu\u00e1l es la mejor manera de asignar recursos escasos a usos alternativos. Se trata del juego de comprar y vender. Las reglas de ese juego son las reglas constitutivas de los mercados.<\/p><p>Sin duda, Keynes, como ser humano, ve un papel para el empleo p\u00fablico que no produce para la venta, a pesar de que su <em>Teor\u00eda General<\/em> y sus otros escritos afines tratan sobre el empleo generado por la inversi\u00f3n realizada con el prop\u00f3sito de producir bienes para la venta. M\u00e1s importante a\u00fan, sin volverse antropol\u00f3gico y hacer un Polanyi, Keynes se abre paso a trav\u00e9s de un an\u00e1lisis del proceso econ\u00f3mico est\u00e1ndar estudiado por los pensadores econ\u00f3micos est\u00e1ndar hasta una conclusi\u00f3n que lo cambia todo: es normal que la actividad econ\u00f3mica se detenga.<\/p><p>Tanto el incentivo para invertir como la demanda efectiva son cr\u00f3nicamente poco fiables. El pesimismo de Keynes sobre la confiabilidad se asemeja a nuestro punto m\u00e1s amplio de que el comercio (sea o no capitalista) no tiene una tendencia inherente a alimentar a los hambrientos o curar a los enfermos. Si produce valores de uso, un orden social comercial lo hace solo como un subproducto de la producci\u00f3n de valores de cambio. Por supuesto, se puede argumentar que el intercambio de mercado es la mejor manera de producir valores de uso, pero ese argumento conduce al criterio de Sen y Dreze. Conduce a la filosof\u00eda de organizaci\u00f3n ilimitada. Obviamente, a veces el intercambio de mercado es la mejor manera de abastecer a la poblaci\u00f3n con valores de uso, y otras no.<\/p><p>La econom\u00eda ortodoxa deja entrar este punto obvio por la puerta trasera: primero, al considerar los mercados como normales; en segundo lugar, al considerar las alternativas a los mercados atendibles solamente si hay fallas del mercado; y tercero, considerando la eficiencia en el sector p\u00fablico medida por la medida en que simula mercados.<sup>37<\/sup> Sen, Dreze y la organizaci\u00f3n ilimitada traen el mismo punto obvio por la puerta principal: no hay prejuicio inicial ni a favor ni en contra de los mercados; las fallas del mercado no son un requisito previo para que se consideren otras opciones.<\/p><p>Keynes es principalmente un cr\u00edtico interno. Acepta la cosmovisi\u00f3n que enmarca la teor\u00eda econ\u00f3mica al destacar deficiencias de la teor\u00eda econ\u00f3mica. Excepto por discusiones como su cap\u00edtulo 24 en su <em>Teor\u00eda General<\/em>, donde abandona el papel de economista y se pone la t\u00fanica del fil\u00f3sofo social. Se dirige a sus colegas economistas y, en su mayor parte, asume sus supuestos.<\/p><p>Sin embargo, contrariamente a las ense\u00f1anzas de los economistas cl\u00e1sicos, para quienes el nivel de empleo lo determinan los empleadores que negocian con los trabajadores, Keynes considera que el nivel de empleo est\u00e1 determinado por el nivel de producci\u00f3n, que est\u00e1 determinado por la inversi\u00f3n, que est\u00e1 determinada por las expectativas. Es decir, expectativas de ventas a precios que cubren los costos y generan ganancias atractivas. Por lo tanto, para la investigaci\u00f3n de Keynes sobre los niveles de empleo, resulta esencial preguntarse qu\u00e9 motiva a los compradores a comprar o no. Como se\u00f1al\u00f3 Alvin Hansen en su comentario cr\u00edtico sobre la teor\u00eda general cuando se la public\u00f3 por primera vez en 1936, para Keynes, los determinantes del nivel de producci\u00f3n y, por lo tanto, el nivel de empleo son tres:<\/p><p>(1) la propensi\u00f3n a consumir, es decir, la otra cara de la preferencia de liquidez, es decir, en qu\u00e9 medida los compradores comprar\u00e1n y en qu\u00e9 medida no comprar\u00e1n;<\/p><p>(2) la eficiencia marginal del capital, es decir, la rentabilidad esperada, que depende de las ventas esperadas; y<\/p><p>(3) tipos de inter\u00e9s, que es el principal \u00e1mbito en el que las pol\u00edticas de los bancos centrales pueden aspirar a influir en los niveles de empleo.<\/p><p>Cuando se examina cada uno de estos tres determinantes, se encuentra que las causas de los fen\u00f3menos econ\u00f3micos son, en el fondo, psicol\u00f3gicas y culturales. En palabras de Hansen: \u201cLas fuerzas causales \u00faltimas se encuentran, por tanto, fuera del sistema de precios, en las costumbres, costumbres, h\u00e1bitos y patrones de comportamiento de la gente. Los factores psicol\u00f3gicos fundamentales son la propensi\u00f3n psicol\u00f3gica a consumir, la expectativa psicol\u00f3gica del rendimiento futuro de los activos de capital y la actitud psicol\u00f3gica hacia la liquidez. Las propensiones psicol\u00f3gicas, las costumbres y los patrones de comportamiento son, por lo tanto, las fuerzas fundamentales que subyacen y controlan el consumo y la inversi\u00f3n \u00bb.<sup>38<\/sup><\/p><p>Keynes, en <em>General Theory<\/em>, introduce la preferencia de liquidez y la define como una preferencia por retener efectivo (o activos similares al efectivo) en lugar de gastar el efectivo para comprar algo.<sup>39<\/sup>Da una lista de razones psicol\u00f3gicas por las que la gente prefiere tener dinero a gastarlo. Estas son las propias palabras de Keynes, aunque no las pongo entre comillas y dejo fuera algunas razones por no comprar, a fin de ser breve y sencillo.<\/p><ol><li>Constituir una reserva para imprevistos.<\/li><li>Crear una reserva para las necesidades futuras previstas, como la vejez, o pagando la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os.<\/li><li>Acumular fondos para disfrutar del consumo en una fecha posterior.<\/li><li>Disfrutar de un gasto que aumenta gradualmente, es decir, en lugar de tomar todo el disfrute ahora.<\/li><li>Disfrutar de un sentido de independencia.<\/li><li>Asegurar una suma flexible de dinero para la realizaci\u00f3n de proyectos empresariales.<\/li><li>Legar una fortuna.<\/li><li>Para satisfacer la pura avaricia.<sup>40<\/sup><\/li><\/ol><p>Keynes elabor\u00f3 \u200b\u200blistas adicionales de motivos para no gastar dinero que se aplican al gobierno central y local y a las empresas comerciales.<sup>41<\/sup><\/p><p>Esta es tal vez una par\u00e1frasis suficiente de Keynes para apoyar lo que quiero decir, que es que, en general, Keynes no fue claro ni dogm\u00e1tico sobre el m\u00e9todo. Solo a veces sigui\u00f3 c\u00e1nones preconcebidos con respecto a lo que se supone que es el m\u00e9todo cient\u00edfico. En general, puede describirse (como Darwin y otros grandes cient\u00edficos) como tratando de manejar los poderes causales subyacentes de los mecanismos generativos que en los sistemas abiertos tienden a producir los fen\u00f3menos observados.<\/p><p>Consideremos ahora una muestra de las refutaciones a Keynes de Milton Friedman.<\/p><p>Al principio de su carrera, Milton Friedman llev\u00f3 a cabo meticulosos ex\u00e1menes emp\u00edricos de hip\u00f3tesis derivadas de la teor\u00eda de preferencia de liquidez de Keynes. Encontr\u00f3 que, contrariamente a las expectativas de Keynes, las personas a menudo ahorran aproximadamente la misma proporci\u00f3n de sus ingresos a medida que aumentan sus ingresos, en lugar de ahorrar proporciones mayores.<sup>42<\/sup> Cuando Friedman estudi\u00f3 en detalle los patrones de gasto de los dentistas, descubri\u00f3 que cuando ellos (o al menos los dentistas de la muestra) son j\u00f3venes, tienden a sacar hipotecas y los bancos tienden a otorgarles pr\u00e9stamos bajo el supuesto de que a medida que avanzan en sus carreras, ganar\u00e1n m\u00e1s dinero. Cuando envejecen y realmente ganan m\u00e1s dinero, tienden a gastarlo aproximadamente al mismo ritmo que lo gastaban cuando eran j\u00f3venes, y no gastan una porci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a (y ahorran m\u00e1s), como esperaba Keynes. M\u00e1s tarde, cuando se convirti\u00f3 en profesor titular y una celebridad mundial, Friedman escribi\u00f3:<\/p><p>Un aspecto importante del an\u00e1lisis keynesiano rastrea las implicaciones de un supuesto emp\u00edrico espec\u00edfico sobre la demanda de dinero: que su elasticidad con respecto a las tasas de inter\u00e9s es muy alta, acerc\u00e1ndose al infinito (en los propios t\u00e9rminos de Keynes, la preferencia de liquidez es, si no absoluta, aproximadamente tal). Tal situaci\u00f3n tendr\u00eda implicaciones de gran alcance: limitar\u00eda en gran medida la eficacia de la flexibilidad de precios para corregir el desempleo; har\u00eda que los cambios en la cantidad de dinero producida por las operaciones de mercado abierto fueran impotentes para afectar las condiciones econ\u00f3micas; har\u00eda que el efecto de los d\u00e9ficits p\u00fablicos sobre los ingresos y el empleo fuera independiente de la forma en que se financian los d\u00e9ficits. A estas alturas, existe un amplio acuerdo en que las condiciones de preferencia de liquidez casi absoluta, si es que ocurren, son muy raras.<sup>43<\/sup><\/p><p>Podr\u00edamos responder a Friedman que atribuir una doctrina de absoluta preferencia por la liquidez a Keynes es una exageraci\u00f3n. Tambi\u00e9n podr\u00edamos decir que la impotencia de los bancos centrales, que Friedman en 1966 consideraba un falso corolario y que Keynes se comprometi\u00f3 a afirmar porque se desprende de sus premisas, se ha observado recientemente. Pero no lo haremos.<\/p><p>Lo que s\u00ed queremos decir es que Friedman est\u00e1 siguiendo los preceptos de su propia (inv\u00e1lida) filosof\u00eda de la ciencia.<sup>44<\/sup>Est\u00e1 leyendo el libro de Keynes como si Keynes fuera, como Friedman, un disc\u00edpulo de David Hume de los \u00faltimos d\u00edas. Es decir, Friedman lee la teor\u00eda general como una serie de afirmaciones emp\u00edricas sobre supuestos patrones de eventos observados. O m\u00e1s probablemente, lo lee como una combinaci\u00f3n de tales afirmaciones emp\u00edricas y especulaciones filos\u00f3ficas. Se siente libre de ignorar las partes que lee como especulaciones filos\u00f3ficas. Solo las afirmaciones comprobables por el an\u00e1lisis estad\u00edstico de datos observables cuentan como ciencia. Luego, Friedman deduce hip\u00f3tesis falsificables de las afirmaciones que lee en Keynes y recopila datos para determinar si son falsas o ciertas. Se podr\u00eda agregar que las opiniones pol\u00edticas de Friedman probablemente lo llevaron a leer a Keynes buscando afirmaciones emp\u00edricas que probablemente fueran falsas.<\/p><p>Nuestra opini\u00f3n es que lo importante de Keynes no es la punta del iceberg que Keynes trat\u00f3 de definir en t\u00e9rminos cuantitativos y medibles \u2014como la preferencia por conservar el dinero en lugar de gastarlo, conocida como preferencia de liquidez. Lo importante es el iceberg mismo, que Keynes vislumbr\u00f3, pero cuyo estudio no profundiz\u00f3: la estructura social creada hist\u00f3rica y socialmente.<\/p><p>1 John Maynard Keynes, The General Theory of Employment, Interest, and Money (Londres y Nueva York: Macmillan, 1936), p. 304.<\/p><p>2 Que las ventas insuficientes son una certeza matem\u00e1tica fue argumentado de manera persuasiva, un cuarto de siglo antes de la teor\u00eda de la preferencia por la liquidez de Keynes, por Rosa Luxemburg, The Accumulation of Capital (Londres: Routledge, 2008; 1913).<\/p><p>3 V\u00e9ase Howard Richards y Joanna Swanger, Dilemmas of Social Democracies (Lanham, MD: Rowman y Littlefield, 2006).<\/p><p>4 Ib\u00eddem.<\/p><p>5V\u00e9ase Fernand Braudel, Civilization and Capitalism: 15th-18th Century, vol. 1 (Berkeley: University of California Press, 1992).<\/p><p>6Howard Richards, \u00abSobre los objetos intransitivos de las ciencias sociales (o humanas)\u00bb, Journal of Critical Realism, vol. 17 (2018), p\u00e1gs. 1-16.<\/p><p>7 Estas palabras son del art\u00edculo de Wikipedia sobre humillaci\u00f3n.<\/p><p>88 Evelin Lindner, <em>Humillaci\u00f3n y conflicto internacional <\/em>(Santa B\u00e1rbara, CA: Praeger, 2006); y otras obras del mismo autor.<\/p><p>9 Omitimos escribir fuerza de trabajo en lugar de trabajo solo para simplificar el texto, no para expresar desacuerdo con el punto de Marx.<\/p><p>10Roy Bhaskar, A Realist Theory of Science (Londres: Verso, 2008 (1975)), p. 246.<\/p><p>11 Esta no fue la \u00faltima de las grandes intuiciones estructurales de Keynes, ni fue la \u00faltima vez que mezcl\u00f3 diversos m\u00e9todos y modos de argumentaci\u00f3n.<\/p><p>12Smith, Wealth of Nations, cerca del comienzo del cap. 2, libro. 1.<\/p><p>13Para estudios detallados de La teor\u00eda de los sentimientos morales, de la teolog\u00eda de Smith y de c\u00f3mo Smith se relaciona con las controversias teol\u00f3gicas de su \u00e9poca, ver los trabajos de Andr\u00e9s Monares: Oikonomia, Econom\u00eda Moderna, Econom\u00edas (Santiago: Editorial Ayun, 2008); y Reforma e Ilustraci\u00f3n, los Te\u00f3logos que Construyeron la Modernidad (Santiago: Editorial Ayun, 2012).<\/p><p>14 Karl Polanyi y col., <a href=\"http:\/\/web.mit.edu\/arnico\/Public\/PristaDocs\/Polanyi%20readings.pdf\"><em>Comercio y mercado en los primeros imperios<\/em><\/a>(Nueva York: Free Press, 1957); Richard Wilk y Lisa Cliggett, Economies and Cultures: Foundations of Economic Anthropology (Boulder, CO: Westview Press, 2009); George Dalton, \u00abProducci\u00f3n tradicional en las econom\u00edas africanas primitivas\u00bb, The Quarterly Journal of Economics, vol. 76 (1962), p\u00e1gs. 360\u2013378; Paul Bohannan y George Dalton, Mercados en \u00c1frica (Evanston: Northwestern University Press, 1965).<\/p><p>15Howard Richards, \u00abRealismo moral y \u00e9tico\u00bb, Journal of Critical Realism, vol. 18 (2019), p\u00e1gs. 285\u2013302.<\/p><p>16John Dewey, The Public and its Problems (Nueva York: Henry Holt, 1927); John Dewey y James Tufts, Ethics (Nueva York: Henry Holt, 1908).<\/p><p>17Esta idea fue esbozada en la d\u00e9cada de 1970 por Rom Harr\u00e9 y sus coautores en varios trabajos que conectan (1) una ciencia social interpretativa que presenta explicaciones del comportamiento humano que se basan en conceptos de reglas (o normas) con (2) una filosof\u00eda realista de las ciencias naturales. . Esta conexi\u00f3n ha sido llevada adelante por Roy Bhaskar y Margaret Archer, entre muchos otros.<\/p><p>18 James Boggs, &#8216;<a href=\"http:\/\/www.jstor.org\/stable\/10.1086\/381048\">El concepto de cultura como teor\u00eda, en contexto<u>t<\/u><\/a>&#8216;, Antropolog\u00eda actual, vol. 45 (2004), p\u00e1gs. 187\u2013209.<\/p><p>19El bi\u00f3logo CH Waddington, en The Ethical Animal (Londres: Allen y Unwin, 1966), es uno de los muchos autores que plantean este punto. Algunos tratan la \u00e9tica, que a veces se usa como sin\u00f3nimo de moral y en otras ocasiones se usa para referirse al pensamiento filos\u00f3fico o teol\u00f3gico sobre la moral, como una actividad que existe en algunas culturas pero no en otras.<\/p><p>20\u00c9sta es la carga del argumento en Howard Richards, Understanding the Global Economy (Santa B\u00e1rbara. CA: Peace Education Books, 2004). Una metodolog\u00eda que considera que la econom\u00eda funciona dentro de las reglas constitutivas b\u00e1sicas de la modernidad se aplica a los estudios de caso en Richards y Swanger, Dilemmas of Social Democracies.<\/p><p>21Peter Drucker, \u00abObjetivos comerciales y necesidades de supervivencia\u00bb, Journal of Business, vol. 31 (1958), p\u00e1gs. 81\u201390.<\/p><p>22 Norbert Lechner, La conflictiva y nunca acabada construcci\u00f3n del orden deseado (Santiago: FLACSO, 1984); (Madrid: Siglo XXI, 1988). Este es uno de los cl\u00e1sicos de la autocr\u00edtica de la izquierda chilena tras el golpe militar de 1973.<\/p><p>23 Robert Wright, Nonzero: The Logic of Human Destiny (Nueva York: Pantheon, 2000).<\/p><p>24 James Buchanan y Gordon Tullock, El c\u00e1lculo del consentimiento (Ann Arbor, MI: University of Michigan Press, 1962).<\/p><p>25Roger Fisher y William Ury, Getting to Yes (Londres: Penguin, 2011); John Paul Lederach, The Little Book of Conflict Transformation (Nueva York: Simon and Schuster, 2003).<\/p><p>26Keynes, General Theory, cap\u00edtulo 12. En nuestra opini\u00f3n, esto es una tautolog\u00eda. En la medida en que el motivo de la producci\u00f3n no sea una expectativa de acumulaci\u00f3n de capital, el sistema no es, estrictamente hablando, capitalista, aunque puede ser llamado con un nombre similar al de capitalismo consciente. V\u00e9ase, por ejemplo, John Mackey y Rajendra Sisodia, Conscious Capitalism (Boston: Harvard Business Review Press, 2014). Keynes agrega un giro: las personas invierten no solo porque esperan que una empresa sea rentable, sino tambi\u00e9n porque piensan que el valor de sus acciones aumentar\u00e1 porque otras personas las considerar\u00e1n una inversi\u00f3n rentable. Enfatiza que la inversi\u00f3n no est\u00e1 motivada por las ganancias sino por la expectativa de ganancias.<\/p><p>27 Richards y Swanger ilustran este punto en Dilemas de las socialdemocracias con estudios de casos de Espa\u00f1a, Suecia, Austria y Sud\u00e1frica.<\/p><p>28 Consulte www.humiliationstudies.org.<\/p><p>29Gavin Andersson, Looking Back to the Future: Conversations on Unbounded Organization, Dark Roast Occasional Paper Series Number 12 (Ciudad del Cabo: Instituto Isandla, 2000), p. 4.<\/p><p>30Howard Richards, \u00abSobre los objetos intransitivos de las ciencias sociales (o humanas)\u00bb, Journal of Critical Realism, vol. 17 (2018), p\u00e1gs. 1-16.<\/p><p>31 Andrew Sayer, Por qu\u00e9 las cosas le importan a las personas: ciencias sociales, valores y vida \u00e9tica (Cambridge, Reino Unido: Cambridge University Press, 2011).<\/p><p>32Abraham Maslow, &#8216;Una teor\u00eda de la motivaci\u00f3n humana&#8217;, Psychological Review, vol. 50 (1943), p\u00e1g. 395.<\/p><p>33 Charles Wilber y Kenneth Jameson, An Inquiry into the Poverty of Economics (Notre Dame, IN: Notre Dame University Press, 1983).<\/p><p>34&#8217;La debilidad del incentivo a invertir ha sido en todo momento la clave del problema econ\u00f3mico&#8217;. Keynes, General Theory, p\u00e1gs. 347-8.<\/p><p>35 Paul Krugman, The Return of Depression Economics (Nueva York: WW Norton, 2009).<\/p><p>36V\u00e9ase, por ejemplo, su an\u00e1lisis de la unidad de salario en el cap. 6 y de la unidad de costo en el cap. 21.<\/p><p>37V\u00e9ase, por ejemplo, James Buchanan, The Demand and Supply of Public Goods (Chicago: Rand-McNally, 1968); Paul Samuelson, \u00abLa teor\u00eda pura del gasto p\u00fablico\u00bb, Revista de econom\u00eda y estad\u00edstica, vol. 36 (1954), p\u00e1gs. 387\u201389; y Oskar Lange y Fred Taylor, Sobre la teor\u00eda econ\u00f3mica del socialismo (Minneapolis: University of Minnesota Press, 1938).<\/p><p>38Alvin Hansen, &#8216;Sr. Keynes sobre el equilibrio del subempleo &#8216;, Journal of Political Economy, vol. 44 (1936), p\u00e1g. 671.<\/p><p>39 Keynes distingue adem\u00e1s una categor\u00eda de dinero que no se gasta en consumo pero que tampoco se mantiene en forma l\u00edquida, sino que se mantiene como activos il\u00edquidos que no se pueden gastar de inmediato (General Theory, p. 166).<\/p><p>40 Keynes, General Theory, p\u00e1gs. 107\u20138.<\/p><p>41 Ib\u00edd., P\u00e1gs. 108\u20139.<\/p><p>42 Milton Friedman, A Theory of the Consumption Function (Princeton, NJ: Princeton University Press, 1957). La funci\u00f3n de consumo y la preferencia de liquidez van juntas, siendo la primera una medida de cu\u00e1nto de los ingresos se gasta y la \u00faltima una medida de c\u00f3mo no se gasta mucho.<\/p><p>43 Milton Friedman, &#8216;<a href=\"http:\/\/www.jstor.org\/stable\/724994?seq=1#page_scan_tab_contents\">Tasas de inter\u00e9s y demanda de dinero<\/a>&#8216;,Revista de Derecho y Econom\u00eda, vol. 9 (1966), p\u00e1g. 71.<\/p><p>44Milton Friedman, Ensayos sobre econom\u00eda positiva (Chicago: University of Chicago Press, 1953). Los conceptos, dice Friedman, no son m\u00e1s que carpetas de archivo convenientes para archivar datos. La ciencia se trata exclusivamente de qu\u00e9 datos \u00abpredicen\u00bb qu\u00e9 otros datos.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para elaborar: la producci\u00f3n depende de las expectativas de ganancias, mientras que las expectativas de ganancias dependen de las expectativas de ventas<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":426,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10,6,3],"tags":[],"class_list":["post-425","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-capitalismo-neoliberalismo","category-economia-colaborativa","category-howard-richard"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/425","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=425"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/425\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":431,"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/425\/revisions\/431"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/426"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=425"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=425"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dialogoalfuturo.ciape.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=425"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}